Mi nube – KCS

Hace un lustro, en una mesa de café, recibí una noticia que cambió mi vida. Tuve la misma sensación de felicidad que cuando era niña y mi madre nos regalaba algo y le encantaba ver nuestra sonrisa, ella disfrutaba viéndonos. Durante unos meses, estuve sostenida en una nube. Los días eran de cielos abiertos y soleados, y las noches eran claras y estrelladas.

Sin previo aviso, el tiempo cambió y una ráfaga trajo tempestades y tormentas, que me sacudieron y me caí en un remolino. Mientras giraba en espirales, intenté agarrarme a todo lo que pude, hasta que se disipara el huracán. Mi mente no concebía que para mi nube de algodón dulce y de color de rosa ese fuera el final y luché con todas mis fuerzas para que no se derritiera.

El mundo se había convertido en una huida frustrada, hacia al pico más alto, para que no me pillara el tsunami. La nube empujada por la borrasca tormentosa, sucumbió en su lucha, porque la fuerza del aire interrumpió su trayectoria. Y yo vi cómo se desvanecía, gota a gota, hasta que se rompieron las aguas y fueron llevadas por la inevitable riada.
Atrás se quedaron los cuentos, el bote de nenuco en la maleta con ropitas, junto con todos mis planes, mis ilusiones y mi sonrisa. La vida se redujo a tan solo un recuerdo de aquel regalo: una muñequita envuelta en su manta rosa.

Aún puedo imaginar cómo hubiera sido vivir en aquella nube, donde la vida estaría llena de inocencia, diversión, alegría, descubrimientos y aprendizajes.

Vino la calma, pero mi corazón sigue quebrantado, el vacío del alma, el sabor amargo que vuelve una y otra vez, la añoranza de sus latidos que se confunde con la ausencia del aliento, y la realidad de saber que nunca más sentiré el aroma de mi nube.

Como una estrella fugaz, nuestro viaje fue efímero. Pero yo sigo intentando aceptar este inesperado desenlace.

Mi español #3 (M. R. Británica)

Ojalá pudiera hablar de tal manera que honrase ese idioma tan rico y tan bello, el español.  Sin embargo, aunque tengo mucho interés y me encantan tanto la logística como las peculiaridades de los idiomas, me cuesta. De todas formas, lograr expresarme y ser entendida son retos que estoy empeñada en conseguir, tarde o temprano, ya que he dejado pasar mucho tiempo sin intentar remediar la situación.

Hoy en día,  la ilusión que tengo por perfeccionar el español se debe en primer lugar, a que mi vida está aquí y me gustaría vivirla más a fondo, lo que requiere estar mucho más integrada. En segundo lugar, como una de las mejores formas de mantener el cerebro activo es a través del aprendizaje de un idioma, me parece un propósito importante y oportuno. Como muy acertadamente se dice en inglés “use it or lose it” (lo que no se usa, se pierde). En tercer lugar, el dominio del idioma y la soltura me podrían abrir puertas en cuanto a otros estudios o actividades el día de mañana cuando me jubile por completo.

Sin duda, sumergirse  tanto como se pueda en la sociedad y la cultura sería la forma más fácil de adquirir una buena gramática, una buena pronunciación y un amplio vocabulario lleno de todas esas expresiones y palabras coloquiales que tienen tanta importancia y que dan un sabor especial. A pesar de hacer hincapié en este punto, no lo he puesto mucho en práctica  por varias razones. En particular por el entorno en el que vivo. A ver si cambio esto, en cuanto pueda.

Además, tengo la manía de ver o escuchar la televisión, la radio o internet casi siempre en su versión original, que suele ser en inglés y me chifla escuchar diferentes acentos e idiomas, los  que sean, el inglés australiano o canadiense, el sueco, el italiano, el japonés, etc. Por lo tanto soy mi peor enemiga en cuanto a la escucha. Es que suena tan raro escuchar, por ejemplo, a Brad Pitt, Helen Mirren, George Clooney o Ken Watanabe, doblados al español, pero de ahora en adelante me esforzaré por escucharlo todo, bueno casi todo,  en castellano.

Por cierto, ¿sabían que según el idioma que se hable se utilizan músculos faciales diferentes?  Por eso, me parece que para algunas personas, yo la primera, nos es difícil conseguir una buena pronunciación, una que sea comprensible. Realmente es lógico porque todos los músculos hay que entrenarlos y fortalecerlos. Así, como no practico mucho y encima no tengo buen oído, mal asunto. ¡Ay, ay, ay!

En conclusión, si pretenden hablar español bien, hagan todo lo contrario en cuanto a estos últimos puntos.

Dicho esto, repito lo que dije al principio. Mis objetivos principales son los de expresarme mejor y que me entiendan. Voy a aplicarme e intentar seguir mis propios consejos,  y por consiguiente expresarme como una auténtica española en mi próximo blog, o sea cuando las ranas críen pelo.

Mi español #2 (KCS)

Vivo en España desde hace trece años. Mi primer contacto con el idioma español se produjo cuando era muy niña en un pequeño municipio de Mato Grosso en Brasil donde mi abuelo tenía un  chiringuito y recibía a turistas extranjeros hispanos vecinos de Brasil que iban a visitar el Pantanal Matrogrossense, una parte de la naturaleza amazónica que brinda mi provincia de rica fauna y flora.

Cuando llegué a España, en los primeros días me entró la desesperación porque quería que me entendieran hablando portugués. Apenas me entendían en algunas palabras, al parecerse las dos lenguas. ¡Me puse las pilas sobre la marcha! Empecé a leer los periodicos, a ver los telediarios, documentales de Historia  y de cultura española, tertulias políticas y prensa amarilla, todo eso me ha ayudado muchísimo, y a los cinco meses más o menos, ya me defendía bien hablando español y ya hablaba tranquilamente con gente desconocida.

Pero lo que más me ayudó fue presentarme al acceso a la universidad para estudiar Derecho. Ahora estoy en tercer año ya que no me convalidaron los estudios universitarios realizados en Brasil, solo los secundarios.

Es cierto que se necesita motivación para estudiar un idioma; en mi caso en concreto fue  la necesidad de estar segura de que me entiendan cuando hablo, y poder terminar mis estudios escribiendo correctamente el español.

 

Mi español #1 (MVS)

Después de haberme trasladado a Las Palmas, me soprendió que no fuera posible comunicarme con los canarios en cualquier otro idioma que no fuera español. “¿Hablas inglés?” ”¡No no, muy poco, lo he olvidado todo!”. Una de las primeras cosas extrañas que oí aquí fue que mis amigos gritaban ”pío, pío” en el partido de fútbol de UD Las Palmas.

Entonces, después de haber estudiado tres idiomas extranjeros tenía que volver a un pupitre. Me dijeron, como consolándome, que sería fácil. ¡Dios Mío! Pronombres relativos y subjuntivo sonaban como si fueran de otro planeta. ¿Qué demonios? Siempre, hablando muchas lenguas, me las he arreglado bien sin el subjuntivo determinando una posibilidad o una inseguridad. Tampoco hay artículos determinando el género en mi lengua. ¡Jajaja!

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Confiaba en que esta lengua romance encontraría su camino en mi cerebro como todos los idiomas que hablo: el finés, el sueco, el inglés y el alemán. El idioma ugrofinés de mi país es pequeño y sólo 5 millones de personas lo utilizan. En el español no hay nada parecido; en finés ”Pera” no es una fruta, es un nombre de hombre muy popular. ”Ajo” significa “conducción” en finés y “pala” es “trozo”. Pero no creo que los idiomas estén totalmente aislados: ¡”tomate” en finés se dice “tomaatti”!

Como aficionado apasionado de la música siempre he sabido que la música es un aliado para practicar de un modo entretenido las distintas áreas cognitivas de una lengua extranjera. Doris Day y José Feliciano cantaron “Qué será” y John Lennon escibió en su canción “¿Qué pasa Nueva York?”. Yo no tenía ninguna idea. ¿Qué es esto? Está claro que después de la comprensión las letras españolas, he vivido nuevas experiencias en la música.

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Hemos aprendido mucho de español en la EOI, aunque el sistema de enseñanza es muy diferente que en mi país. No creo que pueda valorar su eficacia, especialmente en una escuela tan internacional como la EOI. Pero, después de todo, lo que más me importa es que alcancé mi objetivo: si pudiera usar las formas diferentes del subjuntivo y además poner algunos pronombres relativos en mis frases sería feliz. ¡Gracias a Beatriz, a Eva y a la EOI!