Mi patria chica #4

Por KD Brasil

Recuerdo aún el aroma del café tostado que hacía mi abuela y el olor del césped verde mojado después de una pequeña tormenta mientras veía por la ventana el pequeño rebaño juntándose para mantener el calor. Después de la lluvia casi siempre me acercaba a la laguna, que se había llenado un poco más de agua dulce, pura y cristalina, para bañarme en ella porque el agua estaba calentita.

De todo aquello solo quedan las vistas desérticas de montañas de tierra roja y estéril, profundos agujeros llenos de agua tintada que nunca podrán limpiarse. Y de lo que se extrajo de esta tierra no queda ni un gramo de solemnidad.

Sí, que todo sea por la patria. Aquella que fomenta la idea del bien común, el crecimiento del Estado mayor, aunque el control resida en manos de unos pocos. Unos cuya ambición no tardará en llegar a límites insospechados, instando al pueblo a explotar sus recursos naturales, vendiéndoles la idea del desarrollo moderno del futuro, aunque para ello peligre perder la república independiente de su casa.

¡Y no! Nadie se adjudica la culpa de que hayamos perdido nuestra patria chica, aquella en la que vivíamos sin importarde dónde somos ni hacia dónde vamos, … pero recuerdo que iba y venía con total libertad.

Porque mi tierra me daba de comer y de beber y un techo donde cobijarnos a mí y a mi gente. Trabajábamos por y para nosostros. Era todo muy alentador y gratificante. Lo nuestro era nuestro, y únicamente nuestro. Y luego, por un cambio en la dinámica, instaurado por aquellos, empezamos a tener que pagar por lo nuestro.

Pero, pagarle, ¿a quién y por qué? ¡Pagar por mi patria chica donde nací y donde no podré morir! ¡Porque perdí la república independiente de mi casa y me he quedado sin patria. ¿Acaso no me la han arrebatado?

Mi patria chica #2

Por Primislao

Pensando en mi patria me siento bien y cómodo por tenerla y poder disfrutarla.
“Ella” me da el calor que siempre he buscado, me da el sol que siempre me ha faltado.
Observándola sé que nos llevamos bien aunque no sea perfecta.
A veces la encuentro muy triste por la gente que no sabe cuidarla. Se vuelve como loca con su viento de calima. Aunque está rodeada por el océano, carece del agua del cielo. Y si ya viene la lluvia disfrutamos juntos la limpieza de dios.
Esto es lo que le falta: la pura limpieza, limpieza de sus calles y de sus plantas y playas. Me gustaría que todo el mundo fuera consciente de que su belleza depende también de nosotros mismos. Me gustaría que toda la gente supiera cuidarla como a sus mascotas.
Aunque tiene muchos años con su sol y sombra y sus canteras, siempre me parece bonita.
Así es mi patria.

Mi patria chica #1

Por Peter Hubertus Alemán

Es el dialecto de la gente de una región que me abre el corazón; es una combinación de siluetas, colores, sonidos y platos que así solo existe allí: colinas verdes o cubiertas de nieve, el castillo en la más alta, edificios históricos en el casco antiguo, unas calles y plazas adoquinadas, las campanas de las iglesias —que malditas sean—, la salchicha asada en el mercado central. Esto es lo que queda.

Amigos que ya no están allí; lugares de encuentro de la juventud: bares, discotecas, el gimnasio de squash…; la chica con quien habrías podido ser feliz y que en la realidad es esposa de otro y tiene dos hijos. Esto es lo que no quedó, es tierra perdida que solo existe dentro de mí.