Mi ciudad: Imola

Imola no es mi ciudad natal, pero he vivido ahí tres años para ir a la universidad: de hecho, es la sede de algunos cursos de la universidad de Bolonia, como Técnicas Herborísticas (la que estoy haciendo yo), Veterinaria, Seguridad en el Trabajo, Arquitectura de Jardines y Trabajo Comunitario.
Imola, una pequeña ciudad de la Italia central, es conocida principalmente por dos cosas: el viejo manicomio, que fue cerrado en los años 60 por la ley Basaglia, y el autódromo, que en un tiempo fue muy importante pero ahora acoge carrera menores.
Sin embargo, esta ciudad tiene muchos otros lugares preciosos. Personalmente, la zona de Imola que me gusta más es la del autódromo, porque este está rodeado por un parque amplio, llamado “Parco delle Acque Minerali” (Parque de las Aguas Minerales). El parque fue diseñado en 1800 y su estructura lo confirma todo: es un lugar romántico y poético.

un camino en el parque

Fue costruido en una zona de colinas, así que se extiende en tres niveles de alturas, que están conectados por caminos de tierra, característica que lo hace perfecto para practicar deportes como jogging, bici de montaña o simplemente para dar un agradable paseo en la naturaleza. No debes imaginar este lugar como un parque público cualquiera, de hecho aquí la naturaleza se expresa libremente en toda su fuerza y belleza: en algunos rincones puede parecer aún salvaje.

el pavo real blanco del parque

Aquí encontrarás también pequeñas cataratas y animales libres, sobre todo el maravilloso pavo real blanco; además, hay juegos para los niños, mesas para picnics y una discoteca al aire libre, que solo abren en el verano. Otra cualidad de este parque es que, si subes al nivel más alto, podrás disfrutar del espectáculo las vistas sobre las colinas que rodean Imola, uno de los paisajes más típicos y encantadores de la Italia central.

colinas alrededor de Imola
En cuanto al centro de la ciudad, deben saber que esta es nada más que una pequeña ciudad de provincia, tranquila y ordenada. Sin duda, este no es un lugar para salir de fiesta, aun cuando hay locales para los jóvenes, como una cervecería de cervezas artesanales de todo el mundo, un pub y dos o tres locales que hacen copas bonitas; en especial, uno de estos, llamado “Cafè Dulcis” (que sería “dulce” en latín), es también la mejor pastelería de Imola y tiene una terraza muy amplia en la plaza principal, Plaza Matteotti, el verdadero corazón de la ciudad.

plaza Matteotti en Navidad

Cerca de aquí, hay un peñón que fue costruido por la familia Sforza, una importante casa noble en Italia durante el siglo V. El peñón está abierto al público y también tiene por dentro un museo de armas blancas históricas.

peñon de los Sforza
Por supuesto, en Imola no faltan locales de cocina típica romañola, que nunca falla en conquistar a tanto a extranjeros como a los habitantes locales: estos son llamados “osterie” (tabernas) y aquì podrás encontrar comidas como piadinas con jamón curado y “squaquerone” (un questo típico de la Romaña), “tagliatelle al ragù” (pasta casera de forma muy larga, hecha con huevos, y aliñada con salsa boloñesa), excelentes asadas de carne procedente da las granjas cercanas y, para acompañar, el tinto más típico de la zona, llamado Sangiovese, o también el Lambrusco, que es de las zonas cercanas de Modena y Boloña.
A este respecto, debes saber que Imola está también bien situada, poque se encuentra cerca de todas las zonas más famosas de su región: en media horita se puede llegar a Boloña, que es la favorita para la vida nocturna y tiene además importantes museos y monumentos; a su vez, Rimini y Riccione, conocidas por sus famosas playas, discotecas y parques acuáticos, están a una horita; también, a poco menos de una hora, está Ravenna, una bonita ciudad histórica que acoge la tumba del famoso poeta italiano Dante Alighieri; y también está rodeada por preciosas playas (los “lidi ravennati”) y parques de divertimiento (por ejemplo, Mirabilandia, muy famoso por tener la montaña rusa más larga, alta y veloz de toda Italia). Además, si viajas en coche, podrías llegar fácilmente a Ferrara, una ciudad preciosa y densa de historia, desde los ricos monumentos de los Sforza hasta la zona de el gueto judío, que también fue protagonista de un famoso romanzo italiano, “Il Giardino dei Finzi-Contini” (El jardìn de los Finzi-Contini), escrito por Giorgio Bassani, una visión sobre la Italia del segundo conflicto mundial.
En conclusión, considero haber tenido suerte de verdad por haber vivido aquí, y por supuesto echo de menos todos estos lugares, que me tocaron el corazón desde la primera vez. Os consejo, si tienen la posibilidad, echar un vistazo a estos lugares, porque sin duda os encantarán. ¿Vamos a apostar?

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