Voces de Oriente (Relatos de inmersión) #6

Mi primera experiencia de aprender la lengua extranjera fue en Inglaterra cuando era pequeña. Mi familia estuvo un año en Cambidge y yo y mi hermana fuimos al colegio público allí. Solo sabía “¿Dónde está el baño? (Where is the toilet?)” en inglés y nada más.

Mis profesoras les dijeron a mis padres que normalmente los niños cuya lengua materna es con el alfabeto tardan unos tres meses en hablar bien inglés, pero en mi caso tardaba más porque tenía que empezar desde cero, es decir, desde aprender el alfabeto. Sin embargo, fue una gran experiencia preciosa porque no solo me dio una oportunidad de hablar bien inglés, sino también de la tolerancia, la flexibilidad y la paciencia enfrente de la lengua nueva, la cultura nueva, aún más, algo nuevo en general.

En Japón generalmente se aprendía inglés de la edad de doce a dieciocho años. Ahora ya implementa inglés en el colegio también, lo que significa que se empieza a aprender inglés a la edad de siete años. En mi caso, por la experiencia de Inglaterra, siempre me gustaba aprender inglés y también las otras lenguas. En la universidad, hice un intercambio en Australia un año y también estudié francés dos años porque me encantaba el ballet.

Cuando tuvimos dos hijos comenzamos a planear nuestra vida familiar y primero empecé a aprender alemán, porque queríamos vivir en Alemania al principio. Luego muchas cosas han cambiado y nos mudamos aquí en septiembre de 2017. Al principio me sentía un poco obsesionada por aprender español tan rápido como podía. Me matriculé en un curso intensivo del español Básico en la EOI y sigo estudiando ahora en el curso B1.2 intensivo.

Hasta que conocí a mi marido, que es medio alemán y medio canario, nunca había pensado que tendría que aprender los dos idiomas. Aunque es un rollo, ahora puedo decir que estoy disfrutando la suerte que tengo.

Supongo que la barrera del idioma hoy para mí es la inercia. Hablo con mis hijos en japonés y mi marido habla con ellos en alemán, así que en casa el español no existe. Sin embargo, poco a poco estoy intentando conocer a los padres del colegio de mis hijos y los vecinos.

Ya puedo hacer cosas cotidianas en español, por ejemplo, hacer las compras, hacer una cita con el dentista por teléfono, hacer una reserva del vuelo online, etc. No puedo hacer todavía papeleo sola, conseguir trabajo, hablar cosas complicadas por teléfono. Me gustaría alcanzar el nivel de conseguir trabajo. Es decir, me gustaría dar una clase de yoga en español, porque soy profesora de yoga. O me gustaría trabajar en educación. Llevo estudiando español desde 2017 y quiero seguir estudiando.