Aires canarios #2 – Pino

Por Lara Tarr

Mi vecina Pino es la jefa del edificio en el que vivo. No es la presidente de la comunidad, pero sí ha asumido el rol de jefa durante sus treinta años viviendo ahí. Suele comunicarse dentro del edificio con un silbido, ya sea para mandar a alguien a cumplir con algún deber comunitario, o simplemente para comunicarle a su vecina que ya les toca la hora del café, que siempre toman sentadas en la escalera entre sus dos pisos.
No obstante, a la hora de llamar la atención a un pobre vecino por no haber cumplido con alguna norma del edificio, su silbido apremiante se convierte en un discurso largo de voz alta y brusca. Sin embargo, siempre le sale una sonrisa al final del monólogo, como si todo fuera una broma, y siempre termina de buen humor. Parece que sus ojos muy curiosos están por todos lados, y eso, junto a su aire mandón, puede hacerla parecer chismosa. Pero Pino es una mujer de muy buen corazón que siempre está dispuesta a ayudar, siempre saluda y suele contar chistes.
A pesar de su carácter fuerte y formidable, es una persona muy bajita, hasta minúscula, y normal, con el pelo corto y castaño. Suele llevar delantal encima de su ropa de calle con zapatillas, lo cual le da aire de ama de casa trabajadora. Tiene solo un rasgo físico que destaca más que su dedo del pie torcido a 90 grados: su sonrisa dulce y amable.

Aires canarios #1 – Fátima

Por Gloria Buzzi

Fátima tiene una cara exótica de rasgos suaves, su piel es dorada y tiene los ojos oscuros. Su mirada, dulce y sonriente, hace sentir que no hay nada de qué preocuparse y trasmite tranquilidad, aunque sospecho que su vida de madre soltera que trabaja y sale de casa antes del amanecer no debe ser tan fácil.
No conduce y se mueve principalmente caminando, con paso lento, pero firme.
Cuando habla con su voz baja que casi no se puede oír suele tocarse la larga melena negra, que siempre está en orden, no porque vaya cada semana a la peluquería,  sino simplemente porque su pelo es exactamente como ella, bello y armonioso por naturaleza.
Ríe silenciosamente, sin que apenas se puedan ver sus dientes blancos y rectos. Hablar con ella resulta un poco incómodo, porque una teme ser demasiado ruidosa para sus oídos.
A pesar de que su cara refleja una personalidad dócil, tiene autoridad natural y sus hijos la escuchan y obedecen como soldados.
Ama el rigor del norte de Europa, donde vivió muchos años y adonde aspira a volver algún día.