Mi ciudad: Tampere

Tampere es áspera. Tiene contrastes en muchos sentidos. Su paisaje dominante es industrial, aunque alrededor del centro hay mucha naturaleza. La ciudad es famosa por su cultura alternativa, en música, cine y teatro sobre todo. Pero, a la misma vez, en Tampere se organizan algunos de los eventos de la cultura popular más grandes del país. También, ideológicamente, la ciudad está dividida en polos contrarios. La izquierda en política vive fuerte entre los ciudadanos ya desde la fundación de Tampere, a pesar de la popularidad ascendente de los partidos de derecha.

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El centro de la ciudad está lleno de edificios que carecen de belleza; las antiguas factorías de tejido, metal y papel, situadas a ambos lados del rápido Tammerkoski, están acompañadas por bloques de viviendas que tienen todos el mismo tono de color gris triste. Por otro lado, Tampere tiene unos paisajes maravillosos cerca del centro. Solo hace falta alejarse un kilómetro del núcleo para llegar a otro mundo. Pyynikki se llama la zona verde, un bosque, prácticamente pegado a la plaza central. Desde la punta alta del bosque se ven los dos lagos enormes que rodean Tampere.

PISPALA

De Pyynikki es fácil llegar caminando a Pispala, la zona residencial construida en un esker de grava. La característica de Pispala son las casas de madera en muchos colores, que tienen la fama de ser carísimas, o por otro lado, de estar habitadas por comunas de estudiantes. En Pispala se encuentra también el club Vastavirta (”contra corriente”), que concentra a muchos artistas de música alternativa, y es una de las caras de la subcultura local. Una vez que estás en Pispala, no puedes perderte la sauna pública más antigua del país. Rajaportin sauna es una inmersión profunda en la cultura de las saunas públicas, que antiguamente sirvieron como los únicos sitios donde los ciudadanos de las áreas urbanas podían bañarse.

La vuelta en esta ciudad de contrastes termina en la manzana de Amuri, que fue construida a partir del siglo XVIII para los trabajadores que llegaron de las otras partes del país a las fábricas de Tampere. Una parte de Amuri ha sido preservada y hoy en día es un museo. La historia de Amuri además explica parcialmente la fuerza de la ideología de la clase trabajadora.

El cantante y poeta Juice Leskinen ha descrito la ciudad en su canción Tampereen aamu así:

La mañana de Tampere,
las fábricas inhalan nuestro oxígeno.
Los patos no se hunden en el rápido;
vine aquí para ser polvo en la mejilla de Tampere.
He cruzado la línea,
me siento en las cafeterías después de la hora de cierre.

(Juice Leskinen, 1983)

Así es Tampere, áspera hasta el amanecer.

Mi ciudad: Varsovia

Creo que cada persona puede escribir sobre una ciudad que es única. Por lo tanto, no escribiré aquí que Varsovia es única, solo las razones específicas por las cuales es única.

Los datos básicos, como que Varsovia es la capital de Polonia, que tiene alrededor de dos millones de habitantes, que se encuentra en el centro de Polonia y se extiende sobre un área de más de quinientos kilómetros cuadrados a ambas orillas del Vístula, el río polaco más largo, así como muchos más datos objetivos y concretos, se pueden leer en Wikipedia.

¿Y qué hace que esta ciudad sea increíble?

Varsovia es como una mujer. Cada mujer es única. Cada una a su manera. ¿Y cómo es Varsovia? Es caprichosa y cambiante. Es impredecible. Tiene muchas caras. En un momento se parece a una mujer hermosa e inteligente que brilla y encanta a todos en los salones aristocráticos, en otro, a una amante apasionada y caprichosa, para convertirse en el momento de la prueba final en una heroína que lucha como una leona loca defendiendo a sus cachorros.

Los extranjeros que llegaban a Varsovia antes de la Segunda Guerra Mundial la llamaron la París del Este, porque con sus exquisitos palacios, amplias avenidas, plazas estrelladas y una vida alegre y animada, les recordaba a París.

Cuando estalló la guerra, fue odiada por los dos mayores asesinos de la historia mundial: Hitler y Stalin. Primero juntos, y luego cada uno por separado, deseaban borrarla para siempre del mapa mundial. Ella era el corazón, la cabeza y la quintaesencia de una nación situada entre ellos, entre las dos potencias más agresivas del mundo: Rusia y Alemania, que no consiguieron destruirla durante 1000 años de su historia. Durante la Segunda Guerra Mundial, estos dos poderes decidieron destruirla finalmente y por completo.

Varsovia desafió a ambos invasores: estallaron dos levantamientos, judíos en el gueto, que fue liquidado por los alemanes, y luego el Levantamiento polaco de Varsovia, en el que participó casi toda la población de 2 millones de la ciudad. Fue la batalla librada por una ciudad contra enemigos más grande en la historia del mundo. Los residentes indefensos de la ciudad: hombres, mujeres y niños con solo botellas de gasolina arrojadas contra los tanques, durante más de dos meses resistieron cientos de bombarderos y divisiones alemanas regulares, creadas especialmente para esta batalla por liberados prisioneros que eran psicópatas y degenerados. Hitler ordenó matar a cada hombre, mujer y niño de esta ciudad, y volar cada uno de sus edificios. Y los rusos, que anteriormente habían provocado el levantamiento, prometiendo a los habitantes de la ciudad que iban a ayudar en la lucha contra los alemanes, ahora esperaron con todo su poderoso ejército al otro lado del Vístula, hasta que los alemanes completaron el apocalipsis de esta ciudad.

1 ruinas de Varsovia en 1945

Y se realizó el trabajo de asesinato y destrucción. La ciudad dejó de existir.

Su área, que abarcaba un tercio de Gran Canaria, era solo un mar de escombros, de 10 metros de altura. No quedaba ni un solo edificio en la ciudad, ni un solo puente, ni un solo hombre vivo.

Todos en el mundo conocen la tragedia de Hiroshima, donde la ciudad de 80,000 habitantes fue destruida. Casi nadie sabe nada sobre el apocalipsis de Varsovia, veinte veces mayor del de Hiroshima, donde la ciudad de 2 millones de habitantes fue arrasada.

Los mejores especialistas del mundo traídos a este lugar después de la guerra, dijeron que la reconstrucción de la ciudad era imposible. Aconsejaron construir una nueva capital en otro lugar y dejar estas ruinas como un monumento para no olvidar el horror de la guerra ni la aniquilación total.

2 centro del dia de hoy

Sin embargo, esto no era compatible con el alma luchadora de los polacos, no podían permitir que se cumpliera el sueño de Hitler y Stalin de la destrucción total del corazón de Polonia. Cientos de miles de polacos a quienes no se les pagó porque no había dinero para ello – todo el país fue robado primero por alemanes, luego por rusos – realizaron durante muchos años de posguerra un trabajo inimaginable, eliminaron todos estos escombros y reconstruyeron la capital.

3 barrio antiguo

Fue reconstruida de tal manera que se recreó meticulosamente hasta el más mínimo detalle de la mayor parte del casco antiguo de seiscientos años, antiguos palacios y edificios históricos.

El famoso historiador británico Norman Davies escribió en uno de sus libros históricos que “Polonia es como la ave mítica Fénix que renace de sus cenizas”. Esto sucedió varias veces en la historia de Polonia y particularmente con Varsovia.

Terminando la narración sobre la increíble ciudad de Varsovia, me gustaría preguntar:

¿Cuántas ciudades hay en el mundo que serían tan odiadas por los dos asesinos más grandes en la historia del mundo?

¿Cuántas ciudades importantes del mundo fueron completamente destruidas y luego reconstruidas a partir de la nada?

4 palacios - lazienki

¿Cuántas ciudades en el mundo tienen un barrio antiguo y palacios de seiscientos años de antigüedad que al mismo tiempo no tienen más de 60 años?

El símbolo de Varsovia es una sirena con una espada en la mano levantada a un golpe. La vida de la modelo de esta estatua, una mujer bella y bien educada, fue tan heroica y simbólica como la historia de Varsovia, murió asesinada por los alemanes en la lucha contra ellos.

6 el simbolo de Varsovia de lucha - Nike

Y hoy, ¿cómo es Varsovia?

Ya no es el París del Este, pero cuando mi amiga, una francesa de París, me visitó, ella estaba encantada con esta ciudad, alegando que es mucho más hermosa que París. Yo no podía creer que ella fuera honesta, pero me dio pruebas de ello. Una de ellas fue que toda Varsovia era verde, inundada de vegetación, mientras que en las calles de París no había nada de ello.

5 jardines

Cuando otra amiga mía, de Roma, una historiadora de arte italiana, me visitó y le hice unas excursiones en automóvil por Varsovia, de día y de noche, también estaba encantada y me dijo que no sabía que Varsovia era una ciudad tan hermosa.

Según los habitantes de Varsovia, esta es una ciudad ordinaria, ni muy hermosa ni muy fea, pero con una gran historia y un alma aún mayor.

Voces de Oriente (Relatos de inmersión) #12

Mis estudios universitarios en China estuvieron dedicados a la filología inglesa y trabajé como guía y traductora en el museo de la Ciudad Prohibida de Pekín. El conocimiento del alfabeto latino me favoreció mucho en el aprendizaje de otro idioma como el español.

Mi primer contacto con el español empezó cuando conocí a mi pareja, un canario, en Pekín, aunque al principio hablábamos en inglés por mi trabajo de aquel momento. Siempre he tenido interés por el estudio de idiomas, a pesar de que el entorno no ayudaba mucho al aprendizaje, pero, como dice un refrán chino, “el gusto es el mejor maestro”.

Mi primer acercamiento al español fue en el Instituto Cervantes en Pekín, durante un mes de curso intensivo. Tengo muchos recuerdos de mi primera profesora, su forma de enseñar era dinámica y activa, utilizaba los cinco sentidos para ayudarnos a captar el feeling con el español. Aun así, el tiempo era demasiado corto para llegar a un nivel mínimo de comunicación, sentí la dificultad de la conjugación de los verbos y el ritmo de hablar era inalcanzable.

Cuando llegué a España solo sabía saludar y despedirme. El inglés me ayudó mucho para no quedarme fuera de todo, pero la sensación de no entender nada del entorno era horrible. Empecé a estudiar sistemáticamente en una academia privada enfrente de mi casa con las dos únicas profesoras de la escuela que nos enseñaban un día vocabulario y otro día gramática. En casa dedicaba todo mi tiempo libre a estudiar, escuchar noticias, ver las películas con subtítulos en inglés, leer y hablar con los amigos, lo que podía. Era un principio de inmersión en el español y mis oídos se han abierto totalmente desde entonces. Después de medio año entré en la EOI con un nivel de B1, allí empezó un camino no tan fácil como al principio.

Otra etapa significativa en mi proceso del aprendizaje fueron los años en los que estudiaba la carrera de Estudios de Asia y África en la Universidad Autónoma de Madrid; agradezco inmensamente esos cuatro años de formación, que no solo mejoraron mi nivel de español sino que también ampliaron mis conocimientos, mi visión de Occidente y mi profesión como profesora de chino.

Creo que ya no tengo tantos obstáculos con el castellano, ni en la vida cotidiana, ni en el trabajo. El desafío actual lo tengo en la producción escrita, no hay atajos en este camino salvo la práctica, escribiendo. Mi objetivo es conseguir un buen nivel en la escritura y conocer mejor la gramática española y su uso. Sé que no podré tener el nivel de un nativo, pero mi compromiso con la educación me obliga a tener un nivel alto en todos los aspectos.

Mi ciudad: Regensburg (Ratisbona)

UNA BELLA CIUDAD BÁVARA PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

En palabras del periodista Oriol Pujés: “La mejor vista de la ciudad se obtiene desde Steinerne Brücke (Puente de Piedra). Es del siglo XII y, con sus 335 metros de longitud, es una obra maestra de la ingeniería de la Edad Media. Preside la entrada al puente una espectacular puerta con una torre del reloj flanqueada por dos grandes edificios, antaño almacenes de sal, un producto al que Regensburg basó su prosperidad.”

Regensburg desde Steinerne Brücke

No sorprende que esta ciudad tenga en cada época del año muchos visitantes de todo el mundo por su encanto, su centro medieval, su ubicación cerca de tres valles de ríos (de los cuales dos desembocan aquí en el punto más septentrional del Danubio), por sus monumentos históricos, como el Puente de Piedra o la Catedral de estilo gótico y las torres altas que recuerdan a las emblemáticas torres de la ciudad de San Giminiano en la Toscana.

Regensburg fue una perla desconocida hasta que en el año 2005 un Profesor de Teología de la Universidad, el cardenal Josef Ratzinger, fue elegido como Papa Benedicto XVI. A partir de este momento la ciudad se convirtió en el centro de la atención de los medios y su carácter de ciudad tranquila y acogedora cambió. Además, Regensburg tuvo durante muchos años un alcalde muy diligente y afortunado que hizo que la ciudad se convirtiera en un centro de industrias innovadoras. Como consecuencia, ahora la ciudad es una de las más ricas de Baviera, con una tasa de desempleo muy baja. A causa de la gentrificación del centro de la ciudad, es muy difícil encontrar sitio en un restaurante durante los fines de la semana. Se recomienda hacer una reserva con un par de días de antelación. Advierto a los españoles que se cena muy temprano en esta parte de Alemania. La cocina de casi todos los restaurantes cierra a las 10 de la noche, la hora de cenar es entre las 18 y las 21. Esto es al contrario de las ciudades más grandes de Alemania, como Múnich o Berlín, que están mejor adaptadas al turismo en masa. Regensburg todavía es una ciudad pequeña, un poco provincial, con 150 000 habitantes, 30 000 de los cuales son estudiantes de las dos universidades.

La ciudad fue fundada en el año 169 d. C. como un campamento para la Legión Itálica durante el mandato del emperador romano Marco Aurelio; el fuerte se llamaba Castra Regina por su ubicación cerca de la desembocadura del río Regen en el Danubio. Todavía se encuentran vestigios de esta época en la ciudad, como La Puerta Pretoria. Durante la época de los Romanos vivían 8000 personas en el área que forma ahora el centro antiguo de la ciudad y lo que extraña es que que hoy en día viva la misma cantidad de gente en esta zona.

Yo recomiendo visitar 5 sitios emblemáticos de la ciudad:

El Puente de Piedra desde el cual se ofrece una buena vista al centro antiguo de la ciudad.
La Catedral de San Pedro, cuya construcción empezó en el siglo XIII y sus dos torres de una altura de más de cien metros fueron finalizados a finales del siglo XIX.
La Puerta Pretoria, que fue antiguamente la entrada septentrional de la fortificación romana. Impresiona que esté conservada desde hace casi dos mil años y destacan las grandes piedras de esta construcción.
La estatua de Don Juan de Austria, un testimonio de la historia interesante sobre todo para los españoles. El emperador Carlos V de España visitó Regensburg y se enamoró de una bella ciudadana, Barbara Blomberg que le dio un hijo, que fue aceptado como hijo legítimo por el emperador. Este señor ganó como almirante en el ano 1571 la batalla naval de Lepanto contra los turcos y se hizo héroe de su siglo.
El viejo Ayuntamiento con la Cámara Imperial, un lugar histórico, en el que se reunían durante la época del Sacro Imperio Germánico los representantes de los Estados pequeños. Esta organización se llamaba la Dieta Perpetua Imperial (Immerwährender Reichstag).

Regensburg ofrece muchas cosas interesantes más, como por ejemplo la Iglesia Escocesa de San Jacob, con unas puertas románicas, o el Palacio del Príncipe Thurn und Taxis, todavía una de las familias más ricas de Alemania que tenía antes el monopolio del servicio postal de media Europa. Pero yo recomiendo sobre todo disfrutar de un paseo por las estrechas calles de la ciudad y relajarse en uno de las terrazas con vistas a la Catedral y al río. En definitiva, hay muchos secretos más para descubrir en esta ciudad que tuvo la suerte de no ser destruida durante la Segunda Guerra Mundial.

Mi ciudad: Wroclaw/Breslavia

La ciudad de Wroclaw se ha descrito de múltiples maneras: “la perla de las tierras recuperadas” (antes de la Segunda Guerra Mundial Wroclaw/Breslau pertenecía a Alemania), “el valle polaco del silicio”, “la ciudad de los cien puentes”…, pero ningún calificativo, hasta el más poético, reflejará el alma de esta ciudad. Creo que la única forma de poder comprender, sentir y contemplarla es viviendo allí una temporada.
En mi caso la aventura ciudadana como un breslaviano más duró unos 30 años. Desde que se cortó el cordón umbilical en uno de los hospitales más viejos de la ciudad (construido con los ladrillos rojos de los alemanes en el siglo XIX), justo con el primer grito de un niño asustado, sin nombre, empecé a conocer aquel sitio lleno de enigmas, zonas extrañas y misterios.
Estoy convencido de que Wroclaw puede hechizar hasta a la gente de paso desde el primer momento, a lo mejor bajando del tren en la estación construida a finales del siglo XIX o quizá saliendo del aeropuerto ubicado a las afueras de la ciudad con un toque arquitectónico muy moderno. Pero hacen falta días, y muchos, para poder descubrir las principales virtudes de este microcosmos.
Cada día podría estar lleno de pisadas por los caminos que sorprenden por la diversidad arquitectónica, cultural, gastronómica,… Wroclaw se suele llamar la flor de Europa, llena de callejones modernos, abandonados, pero todavía manteniendo un duende, de parques y zonas verdes donde juegan los padres con sus hijos, de restaurantes de todo tipo, desde los de estrellas Michelin hasta los bares de la época de la postguerra, llamada políticamente hablando, los años del comunismo (socialismo).
Cualquiera notará la riqueza y diversidad cultural de una ciudad que ha sido influenciada por factores históricos (alemanes, turcos, húngaros…) y mercantiles gracias al Óder, por donde navegan barcos de muchas banderas europeas; además como ciudad universitaria viene gente para estudiar desde muchos rincones del mundo.

Wroclaw
Se mantienen los edificios registrados como monumentos que aún son utilizados por los ciudadanos como oficinas o simplemente como su hogar. El Ágora no tiene que temblar al compararlo con el famoso de Cracovia, donde se encuentra el restaurante más antiguo de Europa.
Sentado en la heladería más famosa de la ciudad, te acompaña la vista de la catedral del siglo XIII, ubicada en una zona bastante mágica, en la parte más antigua de la ciudad. Debajo del patrón Juan el Bautista, fue ampliamente reconstruida después de los daños que sufrió por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, quedando el estilo gótico con añadidos neogóticos.
Una vez al año se celebra el día de los museos, con la entrada gratuita. La cara antigua que rodea el centro de la ciudad está entrelazada con el mundo actual – moderno. En Wroclaw se ve desde lejos el edificio de oficinas más alto de Polonia (212 metros de altura), donde desde el piso 49 se puede ver la perspectiva de la ciudad.
No puedo olvidarme del zoo, que desde muchos años atrás ha sido y sigue siendo el orgullo de cualquier ciudadano. Es muy grande y tiene especies de todos los continentes. Cerca del zoo hay un edificio bastante emblemático, el Centro del Centenario, construido por Max Berg entre 1911 y 1913. Allí se celebran conferencias internacionales, grandes conciertos de rock y también acontecimientos deportivos como partidos de baloncesto. En 2006 fue incluido en la lista de la UNESCO del Patrimonio de la Humanidad, que también incluye un lugar curioso, un Jardín Japonés, que te hace sentir como si viajaras miles de kilómetros paseando por la tierra japonesa.
Si me preguntasen por el lado gris de Wroclaw, no sabría qué responder. Quizá haya cosas aburridas, poco atractivas, nada interesantes o simplemente negativas…Cada uno tendrá su criterio, pero me atrevo a decir, sin ningún tipo de duda, que es una ciudad que no te aburrirá, que te sorprenderá, donde aprenderás cosas nuevas sobre el pasado y el presente. Wroclaw es la ciudad donde bombea la vida, suena la música de cualquier estilo, te cruzas con gente saludando en cualquier idioma. No hay fábricas, respiras sin dificultades, comes bien, lo ves todo lleno de colores…

Aires canarios # 8 – Mi amigo Miguel

Por Annamaria Precipuo

Estaba esperando al fontanero. Sonó el timbre. Nada más abrir la puerta, me quedé boquiabierta: allí estaba el mismísimo Don Quijote, tal cual lo dibujara Doré: figura escuálida, nariz aguileña, enormes bigotes, ojos inquietantes y larguísimas piernas. Solo le faltaba la lanza. “¿Tiene usted una avería?”, me preguntó impaciente con voz inquisitiva. En dos zancadas se adentró en el piso. Desconcertada, intenté explicarle que el grifo de la ducha perdía agua. “Vamos a por ello”, dijo, con el mismo ímpetu de un caballero andante. Desparramó en el suelo todas las herramientas de su maletín, examinó con lupa cada artefacto, sacudiendo la cabeza con suma desaprobación y, sin decir palabra, se puso manos a la obra. Entretanto, conseguí saber que se llamaba Miguel y que vivía en el edificio de al lado.

Me quedé en la cocina, resignada al desastre.

Después de media hora, Miguel salió del baño con aire triunfante, y dijo: ¡Ya está todo arreglado! Había arreglado el grifo, un tubo del termo, le había cambiado la goma al desagüe del lavabo y había revisado las luces del espejo. El precio del trabajo resultó ridículo.

Aliviada, le ofrecí un café italiano, que aceptó de buen grado, aprovechando para hacerme preguntas sobre mi vida. No tenía una actitud chismosa, más bien amistosa y protectora. Con énfasis caballeresco, me alertó sobre los obreros que estafan a las mujeres que viven solas. Bueno, aunque yo no tenga nada que ver con Dulcinea, su actitud atenta y respetuosa me hizo gracia.

Hoy en día, Miguel  y yo somos muy buenos amigos: dos solteros empedernidos, que valoran la libertad tanto como la amistad sincera y generosa. Tal vez vamos de senderismo juntos, y él me cuenta historias y tradiciones de su tierra; tal vez, cuando preparo la comida italiana que le gusta, lo invito a cenar. Es un hombre sabio y sencillo, orgulloso de sus raíces, un digno representante de su pueblo.

Aires canarios #7 – Feliz castillo de sal

Por Agata Szyplińska

A la primera vista es un ser leve en el tamaño del cuerpo, pero es fuerte en la musculatura, será porque el deporte rellena la mitad de su tiempo libre. Ya por las mañanas suele hacer medio maratón por el paseo de Las Canteras, seguido de un baño refrescante en el mar. Solo en esos momentos, con el cuerpo bien calentado, no se queja de la temperatura del agua. Nada hasta la barra, saluda a los peces y a los pepinos de mar escondidos entre las rocas y vuelve listo para empezar su día normal.

Ahora, saliendo del mar, se le ven bien los ojos pardos, las líneas de las cejas bien marcadas, el pelo desordenado, pero con un corte recién hecho y la barba bien arreglada. Las dosis regulares del sol, juntos con los alisios y la sal le han acariciado demasiado su piel de marinero, que ya está un poco cansada. Su aspecto, unido a la sonrisa inseparable, sigue siendo el de un adolescente, aunque tenga unos 40 años. Sobre todo cuando está en su entorno natural de la playa, con su bañador de colores vivos y de los pequeños, saludando amablemente a la gente desconocida. Difícil tomarlo en serio en estas situaciones.

Y se va a trabajar; su trabajo es poco exigente intelectualmente, pero físicamente sí es duro. Y aunque el sueldo tampoco le deja contento, no quiere cambiarlo, se ha acomodado a ese ritmo del día 5 del mes hasta el 5 del siguiente y a la cantidad de días libres que le dan. Sobre el día 30 le suelen quedar unos pocos euros en su cuenta, lo cual no le preocupa mucho, porque siempre puede contar con los almuerzos en casa de sus padres (con quienes igual pasa un rato cada tarde o por lo menos les llama) o de uno de su amplio grupo de amigos. Todos se apoyan y se quieren mucho. No le dejarían pasar ni hambre, ni soledad.

Ahorrar no sabeperdón, una vez lo intentó durante unos meses, cuando iba a comprarse la moto. No le salió bien, pues tuvo que pedirle un crédito al banco, que consiguió pagar solo al vender la moto, gastando al final lo que no merecía la pena. El dinero no le importa tanto, suele repetir mucho.

A veces dice que le gustaría viajar, pero siempre le falta dinero para hacerlo y, preguntado, resulta que al final tampoco le parece tan atractivo irse a un sitio menos cómodo y más frío de sus “islas de paraíso”. “Aquí lo tengo todo, ¿qué me falta?”, dice. Una vez fue a Madrid a un concierto de rock y otra a Barcelona a visitar a un amigo, 3 días. Hecho. El resto es el porvenir un día.

Ahora sale de trabajar y va a ver a unos amigos a tomar algo. Han quedado a las 18h, pero a esa hora todavía está saliendo de la ducha. Les escribe: “estoy llegando” o incluso no les dice nada, todos llegarán tarde o le esperarán tranquilamente.

Se van a saludar cariñosamente, reírse, quejarse un poco de los políticos o del dinero, contar unas anécdotas recientes. A uno de ellos le ha pasado otra vez algo, que nunca le sucedería a una persona como las del norte de Europa donde la prevención para sobrevivir se la tienen bien aprendida, a lo mejor por la imprescindible llegada del invierno: se ha quedado sin gasolina en la autopista y tuvo que llamar  a la grúa…

Luego, entre carcajadas, van a presumir un poco: quien ha tomado un reto nuevo en algún deporte o quien conoció a una chica. Pero nada serio, es solo para disfrutar de los colores de la vida, como en un baile.

Todo esto transmite un cierto tono de decadencia inocente, algo bohemio sin la profundidad sobrante del arte o  la filosofía, pero con su propia forma de creatividad cotidiana ligera y con la actitud del “aquí y ahora”. Todo le sale de forma natural, sin preocupaciones, perspectivas o planes grandes, al final es un genio en su mundo pequeño, perfeccionando el arte de disfrutar de la vida.