Voces del mundo #22 (Sáhara Occidental)

Vivir en Las Palmas para mí es como vivir en mi segundo hogar debido a la cercanía y los vínculos que siempre ha tenido Canarias con el Sáhara.

Las Palmas se ubica en un zona tropical, por eso disfruta de un clima moderado casi todo el año, lo que la convierte  en un destino favorito para millones de turistas. Además, su geografía se compone de playas de diferente envergadura y de montañas donde se dispersan diferentes pueblos, cuyos habitantes se dedican a la ganadería o la agricultura de varios productos, mientras en algunas áreas crecen los pinos. Lo que más  me impresiona de la ciudad, es que la mayoría de la población se congrega en la parte norte de la ciudad, en una franja que se estrecha tanto que hasta  en algunos callejeros puedes destacar las dos costas: la costa Oeste donde se encuentra el paseo marítimo de Las Canteras y la costa Este, donde se extiende el muelle, lo que pone de manifiesto una buena planificación  urbana, puesto que uno puede moverse sin dificultad en la ciudad.
A los canarios no les molestan las costumbres y las tradiciones de los demás, de hecho están acostumbrados  a convivir con diferentes razas gracias a su estratégica situación que permite el tránsito de gente y mercancías a diferentes continentes. Esto es una ventaja que en mi opinion todavía no está bien aprovechada.
A lo largo de mi aprendizaje de la lengua española  he descubierto una lengua rica en varios aspectos, lo que también me ha aportado un conocimiento amplio sobre la cultura. Sumergirse en ella es algo muy beneficioso para cualquiera que viva esta experiencia.

Voces del mundo #21 (Italia)

Por Provvidenza Farruggia

Yo no soy una inmigrada.
El océano me circunda, pero también yo llego del mar.
La isla es una condición de la existencia que devuelve líquidos los confines, precipitándolos en un espacio necesariamente libre y abierto, en el que las identidades crean valores, los valores son universales y dan sentido a la Historia.

Yo no soy una inmigrada.
Soy una persona que quiere flotar, llevar las raíces de la justa vivencia donde sea que pueda elegir el terreno más apto en el que reponerlas.
Hacer brotar las semillas milagrosas de una consistencia que toma cuerpo en el generoso cambio con otras consistencias, con las que construir un sentir confiado y cooperativo que ponga en relación profunda cada aspecto de la vida con el Todo.

Yo no soy una inmigrada.
Soy una persona que quiere pensar, ir, elegir si pararse, sentir que la Tierra es una casa para todos, donde los confines son agua que inunda la tierra, que no puedes poseer, sino empeñarte en compartir.

“Soy un ciudadano, no de Atenas o de Grecia, sino del mundo.”
Sócrates

Voces del mundo #20 (China)

Por Yimei Jian

Yo llegué hace muchos años a España con mi familia. Habia estado en muchas ciudades de España. Por ejemplo, en  Barcelona, Málaga, Servilla, Jerez, etc. Pero cuatro años antes de habernos traslado a Las Palmas había dedicido que quería vivir aquí.
Me gusta estar aquí por su clima y su gente. Me gusta la playa, el sol y el mar. La ciudad no es tan grande y entonces es muy fácil para vivir. Como en todo el mundo hay personas amables y desagradables. He hecho conocidos y amigos. Las costumbres, la cultura y la comida son muy diferentes a las de mi país. Pero esto es normal si estás en otro lugar y también es interesante conocerlas. Para mí es importante aprender el idioma. En general la gente aquí está más relajada que en mi país . La gente sabe cómo disfrutar su vida.

Voces del mundo #19 (Japón)

Por Masao Kitazawa

A las 12 del mediodía, con fecha 15 de agosto de 1945, terminó la Segunda Guerra Mundial, al menos por parte de Japón. Japón había perdido. Yo nací casi un año más tarde, el día 5 de junio de 1946, de entre la montaña de cenizas que cubría el país, al lado de un lago que se llama “Suwaco” en el centro de “Honshu”, la isla principal.

Tuve suerte, mis padres y dos hermanos mayores -un hermano y una hermana-sobrevivieron a aquella lamentable guerra, sin embargo, perdí a la mayoría de los parientes. Con los ojos llenos y arrasados por las lágrimas derramadas, hablaban mis padres despacio y repetidas veces, sobre un tío que murió por hambre y una tía con tres niños pequeños, todos muertos por hambre y frío al norte de China, meses después de la fecha del término de la guerra.

Con frecuencia me acuerdo del primer juguete de mi vida que recibí en mi séptimo cumpleaños, y que fue una red para pescar peces en el lago y los ríos. A mí no me gustó nada de nada esa red, porque estaba hecha con mis viejos calzoncillo cortos…
-¡No puedo salir a pescar con mis amigos con esta mierda! -me quejé.
Mis padres y hermanos me respondieron:
-¡No te quejes! No tenemos nada!

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Poco a poco aprendí, en mi infancia, con el transcurso del tiempo, que, tal vez, la miseria era atribuible a la guerra.Y poco a poco empecé a reflexionar dentro de mí acerca de lo que era guerra y paz.

¿Por qué y para qué murió tanta gente?
¿Por qué mis padres no podían comprar esas cosas tan necesarias?
¿La guerra fue inevitable?

Durante años, sufrí, por la búsqueda de la verdadera paz.

¿Tú, Paz, eres solamente una ilusión?
¿Dónde estás tú?
¿Cómo logramos la paz para siempre?

Tampoco tenía claro que el Artículo 9 de la Constitución de Japón (conocida como la Constitución de la Paz), fuese suficiente, porque no me explicaba de dónde, entonces, nacían las guerras.

Mientras tanto, un día, y sin razón particular, leyendo uno de los suplementos de una revista, sentado en la antesala de mi dentista, sentí de repente, como una bomba caía sobre mi cabeza, casi en el sentido literal. Ese documento, que tanto había ansiado y buscado, estaba escrito, ahí, corto y claro:

Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz…”

¡CLARO! Era una cita del preámbulo de la Constitución de UNESCO.

A mí me pareció admirable. Ojalá que cualquier mente humana la conociera y que nadie ni nada la ignorase. No existe guerra buena. Definitivamente.

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No obstante, sigue habiendo conflictos armados, con armas cada vez más potentes, efectivas y sucias. Matan a niños, viejos e inocentes, bajo el pretexto de la defensa propia y de la justicia.

Como ejemplo, el gobierno de China ha manifestado hoy mismo -4 de marzo de 2017- que subirá este año el gasto de defensa de su país en un 7% respecto al año anterior, para que no se incline la balanza de fuerzas a favor de su homólogo, Estados Unidos.

Hay suficientes armas químicas en el mundo, nucleares, bacteriológicas y demás, que se venden cada vez más en el mercado. A mí esto me parece de dementes, sin embargo, no sería así si todos los hombres estuvieran obligados a intentar perseguir la paz. No hay espacio en la Tierra que esté fuera del alcance de un simple fusil. Una bala cuesta de entre 5 y 10 euros, pues ese ha sido el precio de la vida de muchos hombres.

Me he deseado a mí mismo, un mundo con paz durante los primeros 25 años que estuve en Japón, lo he hecho los 23 años que estuve en Suecia, y los últimos 22 años lo he hecho aquí, en esta bella isla,

¡¡GRAN CANARIA!!

No sé hasta cuando, pero, como mínimo, así lo desearé hasta el último día.

Voces del mundo #18 (Alemania)

Por Janna Da

¿Por qué estoy aquí? Cuando alguien me hace esta pregunta suelo responder: “Es que tengo un proyecto pequeñito que es buscar y encontrar una isla en la que querría vivir. Y también, ¡para aprender el español porque me parece una lengua muy bonita!”
Aunque lo susodicho no es mentira, otra verdad es que soy adicta al cambio. Por un lado, no me gusta desarrollar una rutina. Por otro lado, soy curiosísima sobre cómo la gente vive su vida en otros países y entornos.
Muchas veces estuve/estoy sorprendida por la paciencia de la gente. Los camareros que no se enfadan conmigo por preguntar por quinta vez qué lleva la tortilla. Los dependientes en las varias tiendas que siempre tienen tiempo para charlar un poquito. El chico que, para aprender el alemán, queda mucho conmigo pero lo único que hablamos es el español porque piensa que, viviendo aquí, para mí es más importante aprender el español. Los dueños de los varios bares y cafeterías en las aldeas de montaña a los que les encanta contar unas historias de la región. Los chicos en el Carnaval que en vez de bailar como locos con sus amigos se bajan a mi nivel de la lengua y hablan conmigo sobre cosas interesantísimas. Por supuesto, bailamos y bebimos juntos también, era el Carnaval, ¿no?
De buena gana la gente me ayuda. ¡Y todo esto, aunque las Canarias son unas islas muy turísticas y los habitantes están rodeados de extranjeros casi todo el año! ¡Los canarios verdaderamente me impresionan!
Pero a pesar de que la gente es tan simpática y abierta otra vez en mi vida estoy me estoy dando cuenta de que para formar parte de una comunidad es imprescindible verdaderamente saber la lengua. Por eso voy a volver para aprender más sobre ellos y de ellos y para conocer todo lo que aún no he encontrado. Como la comunidad alternativa.
Con respecto a mí misma: no he progresado mucho. Todavía no sé qué prefiero: vivir en el campo o en una ciudad. Vivir en Alemania o en otro país. Vivir en una isla en donde hace sol o en una isla que está menos poblada porque ahí llueve mucho. Pero lo que sé por cierto es que me encanta la lluvia más de lo que ya sabía, que echo en falta los grandes árboles de hoja caduca y que necesito estar rodeada de gente amable que me inspira.

Voces del mundo #17 (China)

Hola, amigos y amigas, permítanme que me presente. Me llamo Yue, tengo 37 años, soy ama de casa y llevo en Gran Canaria seis años ya. He venido a Gran Canaria por el motivo del trabajo de mi marido, él trabaja en una empresa China que vende mariscos. Tenemos un hijo que tiene cuatro años, es un chico muy travieso y listo. Ahora está estudiando en el colegio Nuestra Señora del Carmen. Cuando lo llevaba al cole al principio siempre me decía “Mamá, recógeme pronto, ¿vale?” Esta es mi familia.

Por otra parte, me gusta tanto de esta ciudad, aunque la ciudad es un poco vieja y aburrida, siempre hace buen tiempo, y la gente es muy maja. Yo soy una extranjera en esta ciudad pero me siento feliz y con suerte desde que he encontrado a mi vecina Sonia. Ella es una persona cariñosa y cálida, siempre nos invita a comer en su casa, el año pasado celebramos la fiesta de Navidad, estuvimos cantando, bailando, bebiendo… fue muy agradable.

También me causó mucha impresión la fiesta de la gran cabalgata del Carnaval. Es un espectáculo, muchísimas personas han tomado parte en la gran cabalgata, están maquillados y disfrazados en la calle. Este año mi hijo se disfrazó de Spiderman, le encantan los super héroes. La fiesta siempre es alegría.

La vida es buena y dura, ojalá mi hijo tenga buena salud y termine su carrera en el futuro, y mi marido y yo cuando tengamos 70 años pudiéramos viajar por todo el mundo. Ese es mi sueño. Pero primero tengo que estudiar mucho el idioma español, quisiera sacar el carné de conducir, aunque es un poco difícil para mí ahora, voy a hacer esfuerzos. Eso es todo.

Voces del mundo #16 (Italia)

Por A.M

Hola, vivo en Las Palmas de Gran Canaria desde hace cuatro meses, tengo 52 años y soy italiano, de Milán. Estoy aquí con mi madre, jubilada de 78 años, cansada de los políticos que no saben hacer política y de los largos inviernos de la Italia del norte.
Después de una breve visita que yo hice el septiembre pasado, decidimos venir aquí para pasar el invierno. En enero mi madre decidió que quería vivir aquí.

Así que, aunque dejar definitivamente el país donde has vivido todos los años de tu vida no es nunca algo agradable, especialmente a los 78 años, ella tuvo, de todos modos, el coraje de salir.

Catedral
Catedral de Milán

¡Yo me enamoré de esta isla desde el primer día!
Desde siempre me encanta la naturaleza, el sol, el mar, la montaña y no me gusta el frío. Y aquí hay de todo. La mayoría de las personas son muy alegres y amables. Bueno, la fase de adaptación no está todavía acabada, incluso ha habido momentos difíciles. Además no existe el lugar perfecto. Pero creo que esta isla puede ser un óptimo compromiso para vivir el resto de la vida, en armonía con el hábitat, la gente y también con uno mismo.

Interior
Interior de la isla

Me quedé aquí con mi madre y me ocupé de todos los documentos para la trasferencia de la residencia, la pensión, la tarjeta sanitaria. Ha sido bastante laborioso y estresante. Sin embargo, estoy satisfecho por haber hecho todo por mi cuenta.

Yo soy electricista y desde hace 22 años trabajo como técnico y programador de las luces en el entorno del espectáculo, especialmente en los teatros. Mi sueño es trabajar en Las Palmas de Gran Canaria en un teatro. Visité el Teatro Pérez Galdós y fue amor a primera vista.

Teatro
Teatro Pérez Galdós

En Italia yo estaba mirando el país en el cual nací, desarrollándose muy rápidamente como casi todos los países, pero de una manera que no me gustaba, además con la sensación de que quien habría debido ser aquel que tenía el deber de tutelarme y favorecerme, en la realidad era un gobierno “enemigo”.

Ahora voy a la EOI de lunes a jueves, estudio todos los días, leo libros y veo películas en el idioma español porque quiero aprender rápidamente. Ya estoy buscando cualquier tipo de trabajo puesto que no quiero aprovecharme demasiado de la generosidad de mi madre y necesito un alojamiento y, a lo mejor, una novia española.