Recuerdos #18

Por J. K.

Recuerdos de mi vida

A través de él podías ver el mundo maravilloso.
Era como un espejo rojo, translúcido
un lolipop grande y redondo,
una vida dulce.

Arena blanca y caliente, castillos con palos de arbusto,
casas sobre sus cabezas, 
personas sin cuello, 

saltos altos sobre una goma elástica.

Fue un dibujo con una flor,
de él para mí, su mujer pequeña.
Y su pérdida,
como la descarga de un rayo
que corta el cielo claro.

Y la tierra se está moviendo…

A través de ellas
puedes oír un mundo único
traen sonidos tranquilizantes
las conchas de porcelana,
perlas blancas del mar.

Llenaron los bolsillos con recuerdos
Acercaron miradas de filtro adecuado
Habilitan las citas cara a cara con el sol
Probaron luchas por la prioridad
con el viento, que tiene dos caras.

Una llegada hasta los bordes no descubiertos
hasta los labios llenos

Danza con estos sonidos, danza con este destino.

Recuerdos #17

RÁFAGAS DE RECUERDOS DE UNA VIDA
Por Wojciech Sieminski

El olor de la primavera.
La nieve derritiéndose en la calle.
Mi hermano menor en una cuna.
El olor de un suelo pulido.
Abrazos. Besitos.
La voz de mi mamá.
El amor en los ojos de mi papá.

Todo el mundo en sus brazos…

El olor de su pelo.
Dos trenzas doradas.
Su falda de rayas.
Un rayo dorado de sol a través del cristal de la ventana.
Los sueños. Los planes.
La primera carrera.
La primera chica.
El primer amor. Los primeros éxitos.

En mis brazos el mundo entero…

Una mirada profunda llena de amor.
Un largo paseo bajo la lluvia, sin palabras.
Y tan lleno de significados.
La exaltación. La excitación. El amor profundo. La fe. La esperanza.

Mi mundo todo en sus brazos…

Dos pequeñitas. Sus ojos llenos de infinita confianza, amor y admiración por ti.
Risas de alegría. Siempre y en todas partes.
Su infancia.

Todo su mundo en mis brazos…

El olor del viento, del mar, del agua y de las nubes.
La libertad. Y el romanticismo.
Nuevos horizontes, culturas, lenguajes, aventuras, esperanzas.
Y nuevas preocupaciones, peligros nuevos.

En nuestros brazos nuestro mundo pequeño, y grande.

Recuerdos #16

Por Shalini

Esta canción me recuerda, de repente, a otros momentos.

Una mañana.  Los rostros.  La gente alrededor de mí se mueve a alta velocidad con sus propios destinos.  Con el aire muy frío, golpeando mi cuerpo, yo avanzo rápidamente con la multitud.  El café se aferra a mi mano.  Londres.  Antes de que mi vida cambiara.

Luces brillantes, la calle estaba iluminada, hombres felices cantando. Bolsas grandes de las tiendas en nuestras manos.  Un ambiente había en el aire frío.  Noche buena de hace tres años.

Una ráfaga de manos aplaudiendo fuerte, destellos de luces las manos saludando, aumentando el volumen de la música, a oscuras.  El verano de 2016, que unió a los amigos nuevos y viejos.  Con zapatillas iguales.  Un concierto increíble que siempre será recordado.

 

Los olores de mi vida

Por C.I.

Los juegos de niños huelen al azúcar de la nube de algodón mezclada con el olor del incienso.
La música huele a madera impregnada de resina.
La casa huele a pasta casera y a pan fresco.
El amor, a flores que vuelan suspendidas en el viento.
La vida huele a chocolate, canela, jengibre y comino, al aroma de todas las especias mezcladas con el del mar.
La paz huele a ropa limpia.

Recuerdos #15

Por Ildiko Gyori

Palabras alemanas
jugando amigas
…eres desigual…

¿Qué hace mi nieta?
estudios raros
… eres desigual…

Se quedan en el mismo lugar
trabajas en Bruselas y en otro lugar
… eres desigual…

Casa y divorcios
te quedas sola en casa con Él
… eres desigual…

11 años, clase once
medallas y ajedrez
sonrisa y oro del sol
Él es desigual.

Recuerdos #14

Por Margarita Georgieva

Nacer amada y querida
Crecer en un lugar roto
Perderse y encontrarse otra vez
Tener una infancia feliz.

Perder y ganar en el deporte favorito
Fracasar y después tener éxito
Viajar lejos de casa y volver después
Disfrutar tiempo lejos y aprender nuevas lecciones.

Amar profundamente y quedar herida
Bailar, encontrarse enamorada de estar viva
Encontrar el amor perdido
Dejar atrás la anterior vida.

Empezar de nuevo con la persona querida
Aprender un nuevo idioma en una isla
Enfrentarse a una situación nueva. ¡Paciencia!
Ojalá aprendiera la última lección de mi vida.

Un sentimiento que no se puede describir, solo se siente

Por Monique Lucy Weberink ~ Traducido por Daniel Oliva

Pocas veces vivo en este mundo imaginario
Rodeada de energía fantasmal, lo puedo sentir
Nada más está presente en mi sueño hoy
Todo lo que hay es este enorme espacio oscuro

Me siento perseguida ahora todo el tiempo
Lo que más me asusta es estar sola aquí
Completamente sola.
Sin ninguna alma buena para acompañarme
Sólo los gritos de demonios y espíritus malignos

Sentimiento alegre, ¿por qué me dejaste?
Tú me abandonaste y me dejaste aquí completamente sola
Vagando en un delirio que no es mío
Se apodera de mi inconsciencia
Dando vueltas en círculos hasta que pierdo la dirección
Ahora puedo renunciar, me dejaré caer en el abismo

Nada queda de mí mas que un agujero negro
Mi espíritu perdido y mi cuerpo absorbido por gravedad

Sabiendo que estoy yendo a morir.

Mi nube – KCS

Hace un lustro, en una mesa de café, recibí una noticia que cambió mi vida. Tuve la misma sensación de felicidad que cuando era niña y mi madre nos regalaba algo y le encantaba ver nuestra sonrisa, ella disfrutaba viéndonos. Durante unos meses, estuve sostenida en una nube. Los días eran de cielos abiertos y soleados, y las noches eran claras y estrelladas.

Sin previo aviso, el tiempo cambió y una ráfaga trajo tempestades y tormentas, que me sacudieron y me caí en un remolino. Mientras giraba en espirales, intenté agarrarme a todo lo que pude, hasta que se disipara el huracán. Mi mente no concebía que para mi nube de algodón dulce y de color de rosa ese fuera el final y luché con todas mis fuerzas para que no se derritiera.

El mundo se había convertido en una huida frustrada, hacia al pico más alto, para que no me pillara el tsunami. La nube empujada por la borrasca tormentosa, sucumbió en su lucha, porque la fuerza del aire interrumpió su trayectoria. Y yo vi cómo se desvanecía, gota a gota, hasta que se rompieron las aguas y fueron llevadas por la inevitable riada.
Atrás se quedaron los cuentos, el bote de nenuco en la maleta con ropitas, junto con todos mis planes, mis ilusiones y mi sonrisa. La vida se redujo a tan solo un recuerdo de aquel regalo: una muñequita envuelta en su manta rosa.

Aún puedo imaginar cómo hubiera sido vivir en aquella nube, donde la vida estaría llena de inocencia, diversión, alegría, descubrimientos y aprendizajes.

Vino la calma, pero mi corazón sigue quebrantado, el vacío del alma, el sabor amargo que vuelve una y otra vez, la añoranza de sus latidos que se confunde con la ausencia del aliento, y la realidad de saber que nunca más sentiré el aroma de mi nube.

Como una estrella fugaz, nuestro viaje fue efímero. Pero yo sigo intentando aceptar este inesperado desenlace.