Mi ciudad: Palermo

UNA CONVERGENCIA DE CULTURA, SABORES Y ESTILOS

Palermo deja claras sus raíces mestizas, su mezcla de culturas, su diferencia con Italia peninsular. La ciudad es una suma única de culturas, personas y sabores. Palermo es como la pasta con sardinas, hinojo, pasas y piñones: especial, extraña, reconfortante, nueva y antigua, tradicional. Es como mezclar berenjenas fritas con pez espada y menta (otra pasta típica) o hacer bocadillos en brioche con helado.

Palermo es deliciosa y abundante como su comida típica: la parmigiana, las alcachofas rellenas, los bocadillos con tortita de garbanzos con perejil o los intestinos asados en los repletos pasadizos de los mercados que llenan todo de un olor delicioso. Famosos son los “Arancini”, bolas de arroz frito con relleno de ragú de carne cuyos orígenes son árabes. Para endulzar el paladar son ideales los “cannoli con ricotta”.

Mercado

Palermo está dotada de un considerable patrimonio artístico y arquitectónico que abarca desde restos púnicos hasta casas de estilo art nouveau, pasando por residencia de estilo árabe y normando, iglesias barrocas y teatros neoclásicos. Todas estas maravillas arquitectónicas se funden con edificios decadentes por los bombardeos de los alemanes durante la segunda guerra mundial.

Muy importante es el itinerario árabe-normando, declarado patrimonio de la UNESCO, donde encontramos la Catedral, el Palacio Real o de Los Normandos.

Desde la catedral, caminando unos 500 m. llegamos a los “Quattro Canti”, una plaza octogonal situada en el cruce entre los dos principales ejes de Palermo, la calle Maqueda y el Cassaro. El nombre exacto del lugar es plaza Vigliena, en homenaje al virrey don Juan Fernández Pacheco de Villena y Ascalon duque de Escalona.

Punto neurálgico de la vida cultural palermitana es el imponente Teatro Massimo, terminado de construir por el arquitecto Ernesto Basile en 1891. Los exteriores del teatro siguen un estilo neoclásico, mientras que en el interior encontramos el típico estilo de los teatros italianos.

Teatro Massimo

El centro histórico rebosa mercados de visita obligatoria. Ballaró es el caos, esa esencia marroquí de otros tiempos hecha puestos de comida, ropa usada y básicamente todo lo que se pueda pensar. Todo convive: el pescado con las fresas, con el abrigo de segunda mano, con una nevera usada. Ballaró es apasionante y requiere, sí, atención (coches, motos y gente todos optan por moverse de manera indiscriminada). Luego está Capo. Más ordenado, más grande y encantador.

Palermo está llena de plazas con fuentes e iglesias. La más famosa es la Plaza Pretoria o conocida también como Plaza de la Vergüenza, por sus estatuas desnudas.

Muy importante es el barrio de la Kalsa (similar al Lavapiés de Madrid) desde cuyas estrechas calles podemos llegar al mar y al Foro Itálico, un espacio abierto cerca del mar donde la gente se reúne para hacer un pícnic o deporte, para que los niños jueguen, o solamente para estar sentado disfrutando del sol.

Esta es Palermo, una ciudad que te enamora.

Mi ciudad: Bayannur

Bayannur, provincia de Mongolia interior, República Popular China.

Es una ciudad del norte del país. La ciudad en sí misma no es especialmente bonita, pero hay tantas otras cosas a destacar que no me resisto en ahorrar mis palabras para alabarla.

Tiene más de trescientos mil habitantes y un extenso territorio. Originalmente era una región de la minoría étnica mongol; con el paso del tiempo los han”, la etnia mayoritaria de las 56 etnias del país, fue alentada a instalarse como colonos y a mezclarse con los mongoles por cuestiones políticas y sociales. Soy una descendiente de esa minoría ahora mayoritaria, gran parte de mi familia vive aún de y en esta tierra desde hace ya cuatro generaciones.

Bayannur

Los mongoles tienen fama de ser “la etnia que está encima del lomo de los caballos”, porque vivían una vida nómada y trasladaban sus casas (Yurtas) durante las diferentes estaciones buscando alimento para sus animales. Son personas muy entusiastas y hospitalarias, te reciben con bebida y comida rica y abundante, no falta nunca el cantar y bailar en sus fiestas. La honestidad y sinceridad son reconocidas características que destacar en este pueblo, ya seminómada. La energía, la fortaleza física y la resistencia son míticas virtudes de este pueblo que cuando estuvo en el poder de China (Gengis Kan) tuvo la mayor expansión y conquista que se recuerda, pues las hordas mongolas llegaron hasta el Danubio sin oposición.

Bajannur_

Tierra amarilla y estepa fértil gracias a las aguas subterráneas de los inviernos nevados. Por las enormes praderas y grandes cadenas montañosas se producen algunas de las mejores carnes que puedan encontrarse, es un ciclo en el que participan multitud de ganaderos y cultivadores en una cadena enriquecedora. También se desarrolla la industria en algunas zonas por su rico suelo de materias primas; desgraciadamente son muy problemáticas, al ser la provincia número uno en la producción de carbón, que inevitablemente trae consigo la contaminación del territorio y sus subsuelos.

Yo destacaría sus viejos barrios con las construcciones maoístas para los campesinos, que les permitía tener también a sus animales en la propia finca, una red de calles y callejones que recuerdan el “viejo orden” en China y el aposentamiento de millares de colonos en esos territorios en medio de una guerra civil.

Los paisajes de mi pueblo se hallan a pocos kilómetros, con la tundra y la estepa como protagonistas, escenarios gigantescos y prodigiosos coronados al norte por la gran cadena montañosa que tenemos en esta gran provincia. Ahí, en esa tremenda estepa, es donde los agricultores y ganaderos sacan sus frutos de estación, necesariamente corta, porque allí el invierno es inexorable, sin apenas primavera y otoño. También por la ciudad pasa el río más caudaloso de china, el río Amarillo, que alimenta a la población que vive de él y al mismo tiempo se ha convertido en peligrosa fuente de contaminación.

Bayannur__

En cuanto a cuestiones religiosas, el largo tiempo de ateísmo no ha mitigado el que se celebren ceremonias, casi todas budistas tibetanas o similares , pues era esa la religión mayoritaria antes del advenimiento del ateísmo oficial y de la destrucción de templos y patrimonio. El relajamiento de las opciones personales privadas de los últimos años ha permitido en aspectos religiosos una mayor apertura, siempre que sea discreta y no se haga proselitismo abierto.

En fin, visto desde una perspectiva occidental, no es un sitio turístico ni tampoco está en la agenda de ninguna ruta especial. Aunque como supongo le ocurre a casi todo el mundo, les tengo apego y cariño a las calles por donde circulé feliz y despreocupada de niña, y siempre me alegra el corazón volver, sobre todo porque sé que encontraré a mi familia y a mis jóvenes sobrinas con las que puedo hablar en inglés. ¡Cuántos cambios!

Mi ciudad: Tampere

Tampere es áspera. Tiene contrastes en muchos sentidos. Su paisaje dominante es industrial, aunque alrededor del centro hay mucha naturaleza. La ciudad es famosa por su cultura alternativa, en música, cine y teatro sobre todo. Pero, a la misma vez, en Tampere se organizan algunos de los eventos de la cultura popular más grandes del país. También, ideológicamente, la ciudad está dividida en polos contrarios. La izquierda en política vive fuerte entre los ciudadanos ya desde la fundación de Tampere, a pesar de la popularidad ascendente de los partidos de derecha.

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El centro de la ciudad está lleno de edificios que carecen de belleza; las antiguas factorías de tejido, metal y papel, situadas a ambos lados del rápido Tammerkoski, están acompañadas por bloques de viviendas que tienen todos el mismo tono de color gris triste. Por otro lado, Tampere tiene unos paisajes maravillosos cerca del centro. Solo hace falta alejarse un kilómetro del núcleo para llegar a otro mundo. Pyynikki se llama la zona verde, un bosque, prácticamente pegado a la plaza central. Desde la punta alta del bosque se ven los dos lagos enormes que rodean Tampere.

PISPALA

De Pyynikki es fácil llegar caminando a Pispala, la zona residencial construida en un esker de grava. La característica de Pispala son las casas de madera en muchos colores, que tienen la fama de ser carísimas, o por otro lado, de estar habitadas por comunas de estudiantes. En Pispala se encuentra también el club Vastavirta (”contra corriente”), que concentra a muchos artistas de música alternativa, y es una de las caras de la subcultura local. Una vez que estás en Pispala, no puedes perderte la sauna pública más antigua del país. Rajaportin sauna es una inmersión profunda en la cultura de las saunas públicas, que antiguamente sirvieron como los únicos sitios donde los ciudadanos de las áreas urbanas podían bañarse.

La vuelta en esta ciudad de contrastes termina en la manzana de Amuri, que fue construida a partir del siglo XVIII para los trabajadores que llegaron de las otras partes del país a las fábricas de Tampere. Una parte de Amuri ha sido preservada y hoy en día es un museo. La historia de Amuri además explica parcialmente la fuerza de la ideología de la clase trabajadora.

El cantante y poeta Juice Leskinen ha descrito la ciudad en su canción Tampereen aamu así:

La mañana de Tampere,
las fábricas inhalan nuestro oxígeno.
Los patos no se hunden en el rápido;
vine aquí para ser polvo en la mejilla de Tampere.
He cruzado la línea,
me siento en las cafeterías después de la hora de cierre.

(Juice Leskinen, 1983)

Así es Tampere, áspera hasta el amanecer.

Mi ciudad: Varsovia

Creo que cada persona puede escribir sobre una ciudad que es única. Por lo tanto, no escribiré aquí que Varsovia es única, solo las razones específicas por las cuales es única.

Los datos básicos, como que Varsovia es la capital de Polonia, que tiene alrededor de dos millones de habitantes, que se encuentra en el centro de Polonia y se extiende sobre un área de más de quinientos kilómetros cuadrados a ambas orillas del Vístula, el río polaco más largo, así como muchos más datos objetivos y concretos, se pueden leer en Wikipedia.

¿Y qué hace que esta ciudad sea increíble?

Varsovia es como una mujer. Cada mujer es única. Cada una a su manera. ¿Y cómo es Varsovia? Es caprichosa y cambiante. Es impredecible. Tiene muchas caras. En un momento se parece a una mujer hermosa e inteligente que brilla y encanta a todos en los salones aristocráticos, en otro, a una amante apasionada y caprichosa, para convertirse en el momento de la prueba final en una heroína que lucha como una leona loca defendiendo a sus cachorros.

Los extranjeros que llegaban a Varsovia antes de la Segunda Guerra Mundial la llamaron la París del Este, porque con sus exquisitos palacios, amplias avenidas, plazas estrelladas y una vida alegre y animada, les recordaba a París.

Cuando estalló la guerra, fue odiada por los dos mayores asesinos de la historia mundial: Hitler y Stalin. Primero juntos, y luego cada uno por separado, deseaban borrarla para siempre del mapa mundial. Ella era el corazón, la cabeza y la quintaesencia de una nación situada entre ellos, entre las dos potencias más agresivas del mundo: Rusia y Alemania, que no consiguieron destruirla durante 1000 años de su historia. Durante la Segunda Guerra Mundial, estos dos poderes decidieron destruirla finalmente y por completo.

Varsovia desafió a ambos invasores: estallaron dos levantamientos, judíos en el gueto, que fue liquidado por los alemanes, y luego el Levantamiento polaco de Varsovia, en el que participó casi toda la población de 2 millones de la ciudad. Fue la batalla librada por una ciudad contra enemigos más grande en la historia del mundo. Los residentes indefensos de la ciudad: hombres, mujeres y niños con solo botellas de gasolina arrojadas contra los tanques, durante más de dos meses resistieron cientos de bombarderos y divisiones alemanas regulares, creadas especialmente para esta batalla por liberados prisioneros que eran psicópatas y degenerados. Hitler ordenó matar a cada hombre, mujer y niño de esta ciudad, y volar cada uno de sus edificios. Y los rusos, que anteriormente habían provocado el levantamiento, prometiendo a los habitantes de la ciudad que iban a ayudar en la lucha contra los alemanes, ahora esperaron con todo su poderoso ejército al otro lado del Vístula, hasta que los alemanes completaron el apocalipsis de esta ciudad.

1 ruinas de Varsovia en 1945

Y se realizó el trabajo de asesinato y destrucción. La ciudad dejó de existir.

Su área, que abarcaba un tercio de Gran Canaria, era solo un mar de escombros, de 10 metros de altura. No quedaba ni un solo edificio en la ciudad, ni un solo puente, ni un solo hombre vivo.

Todos en el mundo conocen la tragedia de Hiroshima, donde la ciudad de 80,000 habitantes fue destruida. Casi nadie sabe nada sobre el apocalipsis de Varsovia, veinte veces mayor del de Hiroshima, donde la ciudad de 2 millones de habitantes fue arrasada.

Los mejores especialistas del mundo traídos a este lugar después de la guerra, dijeron que la reconstrucción de la ciudad era imposible. Aconsejaron construir una nueva capital en otro lugar y dejar estas ruinas como un monumento para no olvidar el horror de la guerra ni la aniquilación total.

2 centro del dia de hoy

Sin embargo, esto no era compatible con el alma luchadora de los polacos, no podían permitir que se cumpliera el sueño de Hitler y Stalin de la destrucción total del corazón de Polonia. Cientos de miles de polacos a quienes no se les pagó porque no había dinero para ello – todo el país fue robado primero por alemanes, luego por rusos – realizaron durante muchos años de posguerra un trabajo inimaginable, eliminaron todos estos escombros y reconstruyeron la capital.

3 barrio antiguo

Fue reconstruida de tal manera que se recreó meticulosamente hasta el más mínimo detalle de la mayor parte del casco antiguo de seiscientos años, antiguos palacios y edificios históricos.

El famoso historiador británico Norman Davies escribió en uno de sus libros históricos que “Polonia es como la ave mítica Fénix que renace de sus cenizas”. Esto sucedió varias veces en la historia de Polonia y particularmente con Varsovia.

Terminando la narración sobre la increíble ciudad de Varsovia, me gustaría preguntar:

¿Cuántas ciudades hay en el mundo que serían tan odiadas por los dos asesinos más grandes en la historia del mundo?

¿Cuántas ciudades importantes del mundo fueron completamente destruidas y luego reconstruidas a partir de la nada?

4 palacios - lazienki

¿Cuántas ciudades en el mundo tienen un barrio antiguo y palacios de seiscientos años de antigüedad que al mismo tiempo no tienen más de 60 años?

El símbolo de Varsovia es una sirena con una espada en la mano levantada a un golpe. La vida de la modelo de esta estatua, una mujer bella y bien educada, fue tan heroica y simbólica como la historia de Varsovia, murió asesinada por los alemanes en la lucha contra ellos.

6 el simbolo de Varsovia de lucha - Nike

Y hoy, ¿cómo es Varsovia?

Ya no es el París del Este, pero cuando mi amiga, una francesa de París, me visitó, ella estaba encantada con esta ciudad, alegando que es mucho más hermosa que París. Yo no podía creer que ella fuera honesta, pero me dio pruebas de ello. Una de ellas fue que toda Varsovia era verde, inundada de vegetación, mientras que en las calles de París no había nada de ello.

5 jardines

Cuando otra amiga mía, de Roma, una historiadora de arte italiana, me visitó y le hice unas excursiones en automóvil por Varsovia, de día y de noche, también estaba encantada y me dijo que no sabía que Varsovia era una ciudad tan hermosa.

Según los habitantes de Varsovia, esta es una ciudad ordinaria, ni muy hermosa ni muy fea, pero con una gran historia y un alma aún mayor.

Mi ciudad: Regensburg (Ratisbona)

UNA BELLA CIUDAD BÁVARA PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

En palabras del periodista Oriol Pujés: “La mejor vista de la ciudad se obtiene desde Steinerne Brücke (Puente de Piedra). Es del siglo XII y, con sus 335 metros de longitud, es una obra maestra de la ingeniería de la Edad Media. Preside la entrada al puente una espectacular puerta con una torre del reloj flanqueada por dos grandes edificios, antaño almacenes de sal, un producto al que Regensburg basó su prosperidad.”

Regensburg desde Steinerne Brücke

No sorprende que esta ciudad tenga en cada época del año muchos visitantes de todo el mundo por su encanto, su centro medieval, su ubicación cerca de tres valles de ríos (de los cuales dos desembocan aquí en el punto más septentrional del Danubio), por sus monumentos históricos, como el Puente de Piedra o la Catedral de estilo gótico y las torres altas que recuerdan a las emblemáticas torres de la ciudad de San Giminiano en la Toscana.

Regensburg fue una perla desconocida hasta que en el año 2005 un Profesor de Teología de la Universidad, el cardenal Josef Ratzinger, fue elegido como Papa Benedicto XVI. A partir de este momento la ciudad se convirtió en el centro de la atención de los medios y su carácter de ciudad tranquila y acogedora cambió. Además, Regensburg tuvo durante muchos años un alcalde muy diligente y afortunado que hizo que la ciudad se convirtiera en un centro de industrias innovadoras. Como consecuencia, ahora la ciudad es una de las más ricas de Baviera, con una tasa de desempleo muy baja. A causa de la gentrificación del centro de la ciudad, es muy difícil encontrar sitio en un restaurante durante los fines de la semana. Se recomienda hacer una reserva con un par de días de antelación. Advierto a los españoles que se cena muy temprano en esta parte de Alemania. La cocina de casi todos los restaurantes cierra a las 10 de la noche, la hora de cenar es entre las 18 y las 21. Esto es al contrario de las ciudades más grandes de Alemania, como Múnich o Berlín, que están mejor adaptadas al turismo en masa. Regensburg todavía es una ciudad pequeña, un poco provincial, con 150 000 habitantes, 30 000 de los cuales son estudiantes de las dos universidades.

La ciudad fue fundada en el año 169 d. C. como un campamento para la Legión Itálica durante el mandato del emperador romano Marco Aurelio; el fuerte se llamaba Castra Regina por su ubicación cerca de la desembocadura del río Regen en el Danubio. Todavía se encuentran vestigios de esta época en la ciudad, como La Puerta Pretoria. Durante la época de los Romanos vivían 8000 personas en el área que forma ahora el centro antiguo de la ciudad y lo que extraña es que que hoy en día viva la misma cantidad de gente en esta zona.

Yo recomiendo visitar 5 sitios emblemáticos de la ciudad:

El Puente de Piedra desde el cual se ofrece una buena vista al centro antiguo de la ciudad.
La Catedral de San Pedro, cuya construcción empezó en el siglo XIII y sus dos torres de una altura de más de cien metros fueron finalizados a finales del siglo XIX.
La Puerta Pretoria, que fue antiguamente la entrada septentrional de la fortificación romana. Impresiona que esté conservada desde hace casi dos mil años y destacan las grandes piedras de esta construcción.
La estatua de Don Juan de Austria, un testimonio de la historia interesante sobre todo para los españoles. El emperador Carlos V de España visitó Regensburg y se enamoró de una bella ciudadana, Barbara Blomberg que le dio un hijo, que fue aceptado como hijo legítimo por el emperador. Este señor ganó como almirante en el ano 1571 la batalla naval de Lepanto contra los turcos y se hizo héroe de su siglo.
El viejo Ayuntamiento con la Cámara Imperial, un lugar histórico, en el que se reunían durante la época del Sacro Imperio Germánico los representantes de los Estados pequeños. Esta organización se llamaba la Dieta Perpetua Imperial (Immerwährender Reichstag).

Regensburg ofrece muchas cosas interesantes más, como por ejemplo la Iglesia Escocesa de San Jacob, con unas puertas románicas, o el Palacio del Príncipe Thurn und Taxis, todavía una de las familias más ricas de Alemania que tenía antes el monopolio del servicio postal de media Europa. Pero yo recomiendo sobre todo disfrutar de un paseo por las estrechas calles de la ciudad y relajarse en uno de las terrazas con vistas a la Catedral y al río. En definitiva, hay muchos secretos más para descubrir en esta ciudad que tuvo la suerte de no ser destruida durante la Segunda Guerra Mundial.

Mi ciudad: Wroclaw/Breslavia

La ciudad de Wroclaw se ha descrito de múltiples maneras: “la perla de las tierras recuperadas” (antes de la Segunda Guerra Mundial Wroclaw/Breslau pertenecía a Alemania), “el valle polaco del silicio”, “la ciudad de los cien puentes”…, pero ningún calificativo, hasta el más poético, reflejará el alma de esta ciudad. Creo que la única forma de poder comprender, sentir y contemplarla es viviendo allí una temporada.
En mi caso la aventura ciudadana como un breslaviano más duró unos 30 años. Desde que se cortó el cordón umbilical en uno de los hospitales más viejos de la ciudad (construido con los ladrillos rojos de los alemanes en el siglo XIX), justo con el primer grito de un niño asustado, sin nombre, empecé a conocer aquel sitio lleno de enigmas, zonas extrañas y misterios.
Estoy convencido de que Wroclaw puede hechizar hasta a la gente de paso desde el primer momento, a lo mejor bajando del tren en la estación construida a finales del siglo XIX o quizá saliendo del aeropuerto ubicado a las afueras de la ciudad con un toque arquitectónico muy moderno. Pero hacen falta días, y muchos, para poder descubrir las principales virtudes de este microcosmos.
Cada día podría estar lleno de pisadas por los caminos que sorprenden por la diversidad arquitectónica, cultural, gastronómica,… Wroclaw se suele llamar la flor de Europa, llena de callejones modernos, abandonados, pero todavía manteniendo un duende, de parques y zonas verdes donde juegan los padres con sus hijos, de restaurantes de todo tipo, desde los de estrellas Michelin hasta los bares de la época de la postguerra, llamada políticamente hablando, los años del comunismo (socialismo).
Cualquiera notará la riqueza y diversidad cultural de una ciudad que ha sido influenciada por factores históricos (alemanes, turcos, húngaros…) y mercantiles gracias al Óder, por donde navegan barcos de muchas banderas europeas; además como ciudad universitaria viene gente para estudiar desde muchos rincones del mundo.

Wroclaw
Se mantienen los edificios registrados como monumentos que aún son utilizados por los ciudadanos como oficinas o simplemente como su hogar. El Ágora no tiene que temblar al compararlo con el famoso de Cracovia, donde se encuentra el restaurante más antiguo de Europa.
Sentado en la heladería más famosa de la ciudad, te acompaña la vista de la catedral del siglo XIII, ubicada en una zona bastante mágica, en la parte más antigua de la ciudad. Debajo del patrón Juan el Bautista, fue ampliamente reconstruida después de los daños que sufrió por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, quedando el estilo gótico con añadidos neogóticos.
Una vez al año se celebra el día de los museos, con la entrada gratuita. La cara antigua que rodea el centro de la ciudad está entrelazada con el mundo actual – moderno. En Wroclaw se ve desde lejos el edificio de oficinas más alto de Polonia (212 metros de altura), donde desde el piso 49 se puede ver la perspectiva de la ciudad.
No puedo olvidarme del zoo, que desde muchos años atrás ha sido y sigue siendo el orgullo de cualquier ciudadano. Es muy grande y tiene especies de todos los continentes. Cerca del zoo hay un edificio bastante emblemático, el Centro del Centenario, construido por Max Berg entre 1911 y 1913. Allí se celebran conferencias internacionales, grandes conciertos de rock y también acontecimientos deportivos como partidos de baloncesto. En 2006 fue incluido en la lista de la UNESCO del Patrimonio de la Humanidad, que también incluye un lugar curioso, un Jardín Japonés, que te hace sentir como si viajaras miles de kilómetros paseando por la tierra japonesa.
Si me preguntasen por el lado gris de Wroclaw, no sabría qué responder. Quizá haya cosas aburridas, poco atractivas, nada interesantes o simplemente negativas…Cada uno tendrá su criterio, pero me atrevo a decir, sin ningún tipo de duda, que es una ciudad que no te aburrirá, que te sorprenderá, donde aprenderás cosas nuevas sobre el pasado y el presente. Wroclaw es la ciudad donde bombea la vida, suena la música de cualquier estilo, te cruzas con gente saludando en cualquier idioma. No hay fábricas, respiras sin dificultades, comes bien, lo ves todo lleno de colores…

Mi ciudad: Cabudare

Por Philip Stavenhagen

Cabudare es una ciudad pequeña cerca de Barquisimeto, Estado Lara en la zona Central Occidental de Venezuela. Tiene una población de aproximadamente unas  75.000 personas. Era el centro del cultivo de caña de azúcar la cual sería enviada al  centro azucarero El Tocuyo.

Todavía Cabudare tiene un mercado en las calles todos los miércoles y los sábados donde se puede comprar de todo: vegetales, frutas, carnes y pescados, quesos y ropa.

Es una ciudad importante para las artes porque tiene un Ateneo bastante grande donde se realizan muchas actividades culturales diversas artísticas, musicales y de danza.

La ciudad no es bonita, no hay casas históricas casi todas son “normales”,  nada especial. No hay centros comerciales, solamente supermercados, edificios de diez pisos y muchas urbanizaciones con seguridad (cerradas, con la entrada principal vigilada). Una cosa importante es que, como en todas las ciudades venezolanas, hay una plaza Bolívar, bastante bien cuidada, donde mucha gente se reúne y habla. La plaza Bolívar es, para mí, el centro de la ciudad porque siempre hay mucha vida y movimiento y cerca hay un árbol muy grande donde niños y adultos se reúnen pare hacer actividades del Ateneo, y el árbol es un  Laurel de la India, que tiene mucha sombra y es precioso.

Cabudare tiene carácter pero no se puede definir de dónde viene o cómo es.