Recuerdos #19

RECUERDOS DE MI VIDA
Por B. S.

Mi madre se divorció, mi padre desapareció. Mi madre empezó de nuevo cuando yo tenía doce años. En una nueva vida con un nuevo padre casi desastre. Vivimos juntos: yo, celosa; él, como un rey; mi madre, entre nosotros. Más de tres años en un estudio pequeño, en un país nuevo, en un colegio nuevo, con nuevos malos compañeros que se burlaban de mí cada día. Mi juventud con mis hormonas, con muchas lágrimas y vergüenza porque no era una de ellos. Porque soy rumana y hablaba húngaro.
Un día, después de tres años de tristeza, llegué a casa enfadada. Me senté y decidí. ¡Basta! No quise más dolor. Empecé mi guerra, peleé, grité y no abandoné. Al final, ¡gané!

Recuerdos #18

Por J. K.

Recuerdos de mi vida

A través de él podías ver el mundo maravilloso.
Era como un espejo rojo, translúcido
un lolipop grande y redondo,
una vida dulce.

Arena blanca y caliente, castillos con palos de arbusto,
casas sobre sus cabezas, 
personas sin cuello, 

saltos altos sobre una goma elástica.

Fue un dibujo con una flor,
de él para mí, su mujer pequeña.
Y su pérdida,
como la descarga de un rayo
que corta el cielo claro.

Y la tierra se está moviendo…

A través de ellas
puedes oír un mundo único
traen sonidos tranquilizantes
las conchas de porcelana,
perlas blancas del mar.

Llenaron los bolsillos con recuerdos
Acercaron miradas de filtro adecuado
Habilitan las citas cara a cara con el sol
Probaron luchas por la prioridad
con el viento, que tiene dos caras.

Una llegada hasta los bordes no descubiertos
hasta los labios llenos

Danza con estos sonidos, danza con este destino.

Recuerdos #17

RÁFAGAS DE RECUERDOS DE UNA VIDA
Por Wojciech Sieminski

El olor de la primavera.
La nieve derritiéndose en la calle.
Mi hermano menor en una cuna.
El olor de un suelo pulido.
Abrazos. Besitos.
La voz de mi mamá.
El amor en los ojos de mi papá.

Todo el mundo en sus brazos…

El olor de su pelo.
Dos trenzas doradas.
Su falda de rayas.
Un rayo dorado de sol a través del cristal de la ventana.
Los sueños. Los planes.
La primera carrera.
La primera chica.
El primer amor. Los primeros éxitos.

En mis brazos el mundo entero…

Una mirada profunda llena de amor.
Un largo paseo bajo la lluvia, sin palabras.
Y tan lleno de significados.
La exaltación. La excitación. El amor profundo. La fe. La esperanza.

Mi mundo todo en sus brazos…

Dos pequeñitas. Sus ojos llenos de infinita confianza, amor y admiración por ti.
Risas de alegría. Siempre y en todas partes.
Su infancia.

Todo su mundo en mis brazos…

El olor del viento, del mar, del agua y de las nubes.
La libertad. Y el romanticismo.
Nuevos horizontes, culturas, lenguajes, aventuras, esperanzas.
Y nuevas preocupaciones, peligros nuevos.

En nuestros brazos nuestro mundo pequeño, y grande.

Voces del mundo #22 (Sáhara Occidental)

Vivir en Las Palmas para mí es como vivir en mi segundo hogar debido a la cercanía y los vínculos que siempre ha tenido Canarias con el Sáhara.

Las Palmas se ubica en un zona tropical, por eso disfruta de un clima moderado casi todo el año, lo que la convierte  en un destino favorito para millones de turistas. Además, su geografía se compone de playas de diferente envergadura y de montañas donde se dispersan diferentes pueblos, cuyos habitantes se dedican a la ganadería o la agricultura de varios productos, mientras en algunas áreas crecen los pinos. Lo que más  me impresiona de la ciudad, es que la mayoría de la población se congrega en la parte norte de la ciudad, en una franja que se estrecha tanto que hasta  en algunos callejeros puedes destacar las dos costas: la costa Oeste donde se encuentra el paseo marítimo de Las Canteras y la costa Este, donde se extiende el muelle, lo que pone de manifiesto una buena planificación  urbana, puesto que uno puede moverse sin dificultad en la ciudad.
A los canarios no les molestan las costumbres y las tradiciones de los demás, de hecho están acostumbrados  a convivir con diferentes razas gracias a su estratégica situación que permite el tránsito de gente y mercancías a diferentes continentes. Esto es una ventaja que en mi opinion todavía no está bien aprovechada.
A lo largo de mi aprendizaje de la lengua española  he descubierto una lengua rica en varios aspectos, lo que también me ha aportado un conocimiento amplio sobre la cultura. Sumergirse en ella es algo muy beneficioso para cualquiera que viva esta experiencia.

Voces del mundo #21 (Italia)

Por Provvidenza Farruggia

Yo no soy una inmigrada.
El océano me circunda, pero también yo llego del mar.
La isla es una condición de la existencia que devuelve líquidos los confines, precipitándolos en un espacio necesariamente libre y abierto, en el que las identidades crean valores, los valores son universales y dan sentido a la Historia.

Yo no soy una inmigrada.
Soy una persona que quiere flotar, llevar las raíces de la justa vivencia donde sea que pueda elegir el terreno más apto en el que reponerlas.
Hacer brotar las semillas milagrosas de una consistencia que toma cuerpo en el generoso cambio con otras consistencias, con las que construir un sentir confiado y cooperativo que ponga en relación profunda cada aspecto de la vida con el Todo.

Yo no soy una inmigrada.
Soy una persona que quiere pensar, ir, elegir si pararse, sentir que la Tierra es una casa para todos, donde los confines son agua que inunda la tierra, que no puedes poseer, sino empeñarte en compartir.

“Soy un ciudadano, no de Atenas o de Grecia, sino del mundo.”
Sócrates

Voces del mundo #20 (China)

Por Yimei Jian

Yo llegué hace muchos años a España con mi familia. Habia estado en muchas ciudades de España. Por ejemplo, en  Barcelona, Málaga, Servilla, Jerez, etc. Pero cuatro años antes de habernos traslado a Las Palmas había dedicido que quería vivir aquí.
Me gusta estar aquí por su clima y su gente. Me gusta la playa, el sol y el mar. La ciudad no es tan grande y entonces es muy fácil para vivir. Como en todo el mundo hay personas amables y desagradables. He hecho conocidos y amigos. Las costumbres, la cultura y la comida son muy diferentes a las de mi país. Pero esto es normal si estás en otro lugar y también es interesante conocerlas. Para mí es importante aprender el idioma. En general la gente aquí está más relajada que en mi país . La gente sabe cómo disfrutar su vida.

Voces del mundo #19 (Japón)

Por Masao Kitazawa

A las 12 del mediodía, con fecha 15 de agosto de 1945, terminó la Segunda Guerra Mundial, al menos por parte de Japón. Japón había perdido. Yo nací casi un año más tarde, el día 5 de junio de 1946, de entre la montaña de cenizas que cubría el país, al lado de un lago que se llama “Suwaco” en el centro de “Honshu”, la isla principal.

Tuve suerte, mis padres y dos hermanos mayores -un hermano y una hermana-sobrevivieron a aquella lamentable guerra, sin embargo, perdí a la mayoría de los parientes. Con los ojos llenos y arrasados por las lágrimas derramadas, hablaban mis padres despacio y repetidas veces, sobre un tío que murió por hambre y una tía con tres niños pequeños, todos muertos por hambre y frío al norte de China, meses después de la fecha del término de la guerra.

Con frecuencia me acuerdo del primer juguete de mi vida que recibí en mi séptimo cumpleaños, y que fue una red para pescar peces en el lago y los ríos. A mí no me gustó nada de nada esa red, porque estaba hecha con mis viejos calzoncillo cortos…
-¡No puedo salir a pescar con mis amigos con esta mierda! -me quejé.
Mis padres y hermanos me respondieron:
-¡No te quejes! No tenemos nada!

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Poco a poco aprendí, en mi infancia, con el transcurso del tiempo, que, tal vez, la miseria era atribuible a la guerra.Y poco a poco empecé a reflexionar dentro de mí acerca de lo que era guerra y paz.

¿Por qué y para qué murió tanta gente?
¿Por qué mis padres no podían comprar esas cosas tan necesarias?
¿La guerra fue inevitable?

Durante años, sufrí, por la búsqueda de la verdadera paz.

¿Tú, Paz, eres solamente una ilusión?
¿Dónde estás tú?
¿Cómo logramos la paz para siempre?

Tampoco tenía claro que el Artículo 9 de la Constitución de Japón (conocida como la Constitución de la Paz), fuese suficiente, porque no me explicaba de dónde, entonces, nacían las guerras.

Mientras tanto, un día, y sin razón particular, leyendo uno de los suplementos de una revista, sentado en la antesala de mi dentista, sentí de repente, como una bomba caía sobre mi cabeza, casi en el sentido literal. Ese documento, que tanto había ansiado y buscado, estaba escrito, ahí, corto y claro:

Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz…”

¡CLARO! Era una cita del preámbulo de la Constitución de UNESCO.

A mí me pareció admirable. Ojalá que cualquier mente humana la conociera y que nadie ni nada la ignorase. No existe guerra buena. Definitivamente.

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No obstante, sigue habiendo conflictos armados, con armas cada vez más potentes, efectivas y sucias. Matan a niños, viejos e inocentes, bajo el pretexto de la defensa propia y de la justicia.

Como ejemplo, el gobierno de China ha manifestado hoy mismo -4 de marzo de 2017- que subirá este año el gasto de defensa de su país en un 7% respecto al año anterior, para que no se incline la balanza de fuerzas a favor de su homólogo, Estados Unidos.

Hay suficientes armas químicas en el mundo, nucleares, bacteriológicas y demás, que se venden cada vez más en el mercado. A mí esto me parece de dementes, sin embargo, no sería así si todos los hombres estuvieran obligados a intentar perseguir la paz. No hay espacio en la Tierra que esté fuera del alcance de un simple fusil. Una bala cuesta de entre 5 y 10 euros, pues ese ha sido el precio de la vida de muchos hombres.

Me he deseado a mí mismo, un mundo con paz durante los primeros 25 años que estuve en Japón, lo he hecho los 23 años que estuve en Suecia, y los últimos 22 años lo he hecho aquí, en esta bella isla,

¡¡GRAN CANARIA!!

No sé hasta cuando, pero, como mínimo, así lo desearé hasta el último día.